Más allá de la astrología – Parte II

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Los astros y la profecia

Puede el profeta discutir con D´s sobre la base de sus previsiones astrológicas?

Analicemos el seguiente pasege de Bereshit.


Bereshit 15:1-7:
Después de estos sucesos la palabra del Eterno vino a Abram en una visión, diciendo: No temas, Abram, Yo soy Tu escudo, tu recompensa es muy grande. Abram dijo: Mi señor, El Eterno, ¿Qué me darás, siendo que ando sin hijos y el mayordomo de mi casa es Eliézer el de Damasco? Y Abram dijo: Mira, Tu no me has dado descendencia y he aquí que uno que creció en mi casa me heredará. Y de súbito la palabra del Eterno vino a él, diciendo: No te heredará éste, sino uno que saldrá de tus entrañas, él te heredará. Y lo saco afuera y dijo: Observa ahora los cielos y cuenta las estrellas, si puedes contarlas. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó en el Eterno, y Él se lo contó como rectitud.

Rashi (Midrash Raba): Al sacarlo a ver las estrellas, D´s quiso decirle: Sal de tus cálculos astrológicos por medio de los cuales has visto en las constelaciones que no habrías de tener un hijo. Abram no tendrá un hijo, pero Abraham sí tendrá un hijo … Según otra explicación, D´s lo sacó del espacio del mundo y lo elevó por encima de las estrellas.

Vemos que Abraham Avinu discutió con D´s con base a sus cálculos astrológicos. ¿Cómo puede ser que Abraham discuta con D´s mismo sobre la base de predicciones astrológicas? La respuesta es que los astros mismos son también la palabra de D´s, Él escribe el libro de los cielos. Lo que Abraham preguntaba era: Pero D´s ¿Tu palabra contradice con Tu propia palabra escrita en los astros?

D´s le responde enseñándole el gran secreto de la existencia judía: No estamos regidos por los astros, que son los canales, sino que somos transcendentes, nosotros podemos determinar nuestro propio destino.

El peligro de la astrología

 El Talmud Yerushalmi afirma que la consecuencia de darle demasiada importancia a las predicciones astrológicas, es que el evento previsto se vuelve inevitable. Quien insista en vivir solamente dentro del ámbito de lo natural se vuelve esclavo de él.

 Nuestra misión consiste en romper las limitaciones de lo natural. Si vivimos de una manera que nos eleva a una dimensión superior, ésta se vuelve real.

 El Talmud relata varios casos que ilustran este concepto, así como una sola Mitzvá es capaz de cambiar el destino. Una jovencita esta destinada a morir el día de su boda, según predicciones astrológicas expertas. Ese día, durante la cena nupcial, tomó una horquilla de cabello y, en forma inconsciente, la clavó en la pared cercana a ella, matando una serpiente que se disponía  atacarla. Cuando se preguntó qué mérito tenía, se supo que en medio de la celebración nupcial, justo en su momento de mayor felicidad personal, había llevado comida a un limosnero que había pasado desapercibido por los demás invitados.

 Una Mitzvá es hecha, un acto físico que genera transcendencia, y el destino de una persona es alterado.

 Las Mitzvot existen en un plan superior. La raíz de la palabra Mitzvá se relaciona etimológicamente con la palabra “tzavta”, o sea, cercanía, ya que una Mitzvá nos acerca a D´s.

 Un acto que tiene el potencial de elevarnos a una relación directa con la Fuente de todo, ciertamente tiene un poder más grande que el de los simples intermediarios. A esto se refieren los Sabios cuando dicen “Ein Mazal le Israel”.

 Todo el propósito del pueblo judío es vivir por encima de la naturaleza. Nuestro desafío consiste en elevarnos a la dimensión de la voluntad de D´s, que se manifiesta en este mundo a través del cumplimento de las Mitzvot. El éxito consiste en conectarse con la propia Fuente de todo el bien, a través de las acciones que El mismo nos designó como propicias a este fin. Cuanto más mitzvot hacemos, más canales de conección son creados uniéndonos a D´s y preparandonos para recibir Su bendición.

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