Fe

Rav SacksCartas para la próxima generación – Carta 8

Por: Rav Lord Jonathan Sacks. Todos los derechos reservados ©

SARA, DAVID, vivimos tiempos difíciles, tiempos de riesgos y peligros, de recesión e incertidumbre. No crean que soy inge­nuo al decir: estos son tiempos en los que necesitamos fe. No una fe ciega, un optimismo ingenuo, sino el tipo de fe que dice que no estamos indefensos y que no estamos solos.

El pueblo Judío ha existido desde hace más tiempo que casi todos los demás; ha tenido su cuota de sufrimiento, y aún está aquí, aún joven, aún lleno de energía, aún capaz de alegrarse, de celebrar y de cantar. El pueblo Judío ha caminado más por el valle de la sombra de la muerte que la mayoría y, sin embargo, no perdió ni el humor ni la esperanza.

La fe no implica certeza; es el coraje para vivir con la incerti­dumbre.

lentes de sol optimismo La fe no implica ver el mundo de la forma en que a uno le gustaría que fuera, implica ver el mundo tal como es, y sin embargo, no perder la esperanza de poder mejorarlo a través de la forma en que vivimos – por medio de actos de jen y jesed, gracia y bondad, y a través del perdón y la generosidad del espíritu.

En el Judaísmo, la fe no significa “creer seis cosas imposibles antes del desayuno”. No hay ninguna fe que respete más la inteli­gencia humana. Los Judíos alegan: no damos nada por sentado. No­sotros decimos: “El Señor es nuestro pastor”, y sin embargo, ningún Judío es su cordero. Se nos encomienda enseñar a nuestros hijos a preguntar. Nuestra religión cuestiona. ¿Qué es entonces Fe?

Fe es saber que estamos aquí por una razón, que en nuestro viaje por la vida D-s está con nosotros, levantándonos cuando nos caemos, perdonándonos cuando fallamos, creyendo en nosotros más de lo que nosotros mismos creemos. Esto no es un deseo. Es un hecho. Pero no es un simple hecho.

Así como debemos entrenarnos para escuchar buena música o apreciar el buen arte, debemos entrenarnos para sentir la presencia de D-s en nuestras vidas. Este entrenamiento viene de dos formas: una es la Torá y la otra son las mitzvot. A través de la Torá, apren­demos qué es lo que D-s quiere de nosotros, y por medio de las mitzvot, practicamos Su voluntad. Así es cómo nos abrimos a D-s. Tener Fe nos permite asumir riesgos y enfrentar el futuro sin miedo.

A veces pensamos que los asuntos del espíritu son triviales si los comparamos con las batallas del mundo real. Pero consideren lo siguiente: el colapso financiero ocurrió por una falta de confianza en las instituciones. Los bancos dejaron de otorgar préstamos porque ya no confiaban en que les devolvieran el dinero. La confianza es algo espiritual y aun así el mercado depende de ella. La palabra “crédito” viene del Latín “credo”, que significa Ani maamin, “Yo creo”.

Luego de haber pasado una crisis importante, Franklin D. Roose­velt dijo: “A lo único que debemos temerle es al miedo mismo”. La Fe vence al miedo y nos da la confianza para sobrevivir a cada una de nuestras pérdidas y volver a empezar. No crean que la Fe es algo pequeño. No lo es. Practiquen su Fe en cada una de las cosas que hagan en el año que comienza y renuévenla cada día. Los Judíos mantuvimos viva la Fe. La Fe mantuvo vivo al Pueblo Judío.

¿Qué harían entonces si, D-s no permita, se encuentran en medio de una crisis? Pierden su trabajo, pierden el ascenso que es­taban esperando, sufren de una enfermedad que requiere un cambio importante en su estilo de vida, toman una mala decisión de inver­sión que les termina saliendo muy caro, está en peligro una relación muy importante en su vida. Cualquiera de los miles de shocks na­turales, que impacten en vuestras almas, pueden precipitarlos sin aviso a una crisis. ¿Cómo sobreviven al trauma y al dolor?

Yaakov y esavHay un pasaje de la Biblia que es de mucha ayuda: la famosa y enigmática historia en el Génesis 32 en la que, a la noche, Jacobo lucha contra un adversario desconocido y anónimo. “Y se quedó Ja­cobo solo, y luchó con él un varón hasta el alba”. Este fue el pasaje que dio al Pueblo Judío su nombre, Israel, que significa: “El que lu­cha con D-s y con el hombre y prevalece”. La frase clave es cuando Jacobo le dice al extraño: “No te dejaré ir, hasta que me bendigas”. En toda crisis subyace la posibilidad de la bendición. Los hechos que en su momento son los que más duelen, en retrospectiva, son también con los que más crecemos.

Las crisis nos obligan a tomar decisiones difíciles pero nece­sarias. Hacen que nos preguntemos: “¿Quién soy y qué es lo que realmente me importa?” Nos precipita de lo superficial a lo más profundo, donde descubrimos fortalezas que desconocíamos tener, y esclarece el propósito que hasta el momento carecíamos. Por lo tanto, a cada una de las crisis debemos decirle: “No te dejaré ir hasta que me bendigas”.

La batalla no es fácil; a pesar de que Jacobo acabó vencedor, “cojeaba”. Las batallas dejan cicatrices. Sin embargo, D-s aun está con nosotros cuando parecía estar en contra nuestro. Y si nos ne­gamos a dejarlo ir, Él también se negará a dejarnos ir y dándonos la fortaleza para sobrevivir y emerger más fuertes, más sabios y bendecidos.

La pregunta más antigua en la religión es: “¿Por qué les su­ceden cosas malas a las personas buenas?” Pero hay dos formas de hacerse esta pregunta. La primera es: “¿Por qué D-s me ha hecho esto?” Nunca se hagan esta pregunta, porque nunca sabremos la res­puesta. D-s se preocupa por nosotros, pero El también se preocupa por todos los demás y todas las cosas. Nosotros pensamos en el ahora, D-s piensa en la eternidad. Nunca podremos ver el universo desde la perspectiva de D-s, y por lo tanto, nunca encontraremos la respuesta a la pregunta: “¿Por qué yo?”

suscribeteNo obstante, hay otra manera de preguntarse: “Dado que esto ha sucedido, ¿qué es lo que D-s quiere que yo aprenda? ¿Cómo me está desafiando El para que yo crezca? ¿Cómo quiere El que yo responda?” Al hacernos estas preguntas, estamos mirando hacia adelante y no hacia atrás. “¿Por qué D-s hizo esto?” es la pregunta equivocada, la correcta es: “¿Qué debo cambiar en la forma de vivir mi vida ya que esto ha sucedido?”

Así es como debemos afrontar las crisis; luchando, negándose a dejarlas ir hasta que los haya bendecido, hasta que salgan más fuertes, mejores o más sabios de lo que eran antes. Ser Judío es no aceptar la derrota. Ese es el significado de Fe.

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