¿Cómo podemos redescubrir el milagro de Januká, hoy?

Menorahs by Dave Williss via Attribution Engine. Licensed under CC BY.
Menorahs by Dave Williss via Attribution Engine. Licensed under CC BY.

Por Becky Krinsky para Centro Kehila

Más allá de las latkes, las velas y el pretexto de dar regalos, Januká es una fiesta que presenta milagros, actos de valentía y de fe. Esto, a uno recuerda la importancia de creer en uno mismo y el deber para luchar por los principios que tenemos como judíos.

Januká conmemora la victoria de lo improbable. De los pocos. De lo virtualmente imposible. Festeja la fuerza de la unión. La fortaleza de la lucha por recuperar los valores y nuestra tradición. Es esta fiesta que nos recuerda que los milagros suceden de verdad, siempre que uno los quiera ver. Y sobretodo este dispuesto a luchar por conseguirlos.

CFF2

La historia de los Macabeos cuenta como una familia religiosa con valores revolucionarios para la época, se levantaron en contra del dominio griego, un pueblo considerado con gran cultura e iluminación para todos los pueblos que existían en ese tiempo.

La familia de Macabeos – un padre con cinco hijos valientes, religiosos y comprometidos con el judaísmo – más que guerreros, era una familia de hombres de fe. A pesar de las buenas oportunidades que ofrecía el mundo helénico griego, no se asimilaron, ni perdieron sus valores. Y mucho menos cambiaron su compromiso, sus creencias y su devoción, algo que muchas de las personas de su comunidad habían hecho, con tal de tener una mejor vida.

Así como cuenta la historia, se sabe que después de 26 años de lucha y peleas sangrientas, con el costo de la vida de cuatro de los cinco hijos de Matatias, el padre de los Macabeos, este pequeño ejército de valientes soldados triunfó a pesar de toda la fuerza del impero griego. La guerrilla, por llamarlos así, de los Macabeos, reconquistó Jerusalén, purifico el Templo, y restituyo el servicio, prendiendo las luces, que hasta el día de hoy se recuerdan como el milagro de los 8 días.

Cuando colocas la Janukiá en un lugar visible, donde todos puedan ver y admirar la belleza de las velas, al prender cada día una de las velas de la Janukiá, el ver como día con día la luz crece, se multiplica y se consolida; cuando púbicas y reconoces el valor que tuvieron los pocos para destronar a los muchos; cuando compartes con los tuyos y con todo el mundo la historia de fe de los Macabeos; cuando te armas de valor para demostrar tus convecciones; cuando sabes que D’s está contigo a pesar de que te sientas solo; anuncias que todos los días hay milagros. Un bebe nace, una persona se salva, un misil falla y no llega a su destino real, un hombre encuentra trabajo después de muchos días de buscar, un hermano encuentra el perdón y se acerca a su familia, una persona hace un gran negocio sin estarlo buscando…

En fin, quizá lo único que tenemos es querer ver que los milagros están aquí. Hoy con nosotros, diariamente, es probable que necesitemos recordar la fe que tenían los Macabeos. A lo mejor es tiempo de volver a luchar por los principios que nos comprometemos a seguir, como ellos hicieron. Y quizá esta fiesta de Januká pueda ser distinta, más valiosa y sobretodo especial.

Recomendaciones para que esta Januká sea diferente que otros años:

1. Recuerda el Valor de los Macabeos. Cada vez que prendas una vela, los ocho días, siéntete poderoso, recuerda que si ellos pudieron con sus circunstancias lograr lo que hicieron, también tu puedes lograr lo que te propones.

2. Comparte el triunfo de la fiesta. Invita a toda tu familia, canta, goza y disfruta momentos de alergia. Es una buena ocasión para estar feliz.

3. Reconoce a tu gente. Se creativo, busca detalles que te acerquen a tus hijos, a tus padres y hermanos, y hasta a tus maestros y amigos.

4. Cocina latkes, come sufganiot, juega con el dreidl/sevivon, regala Januke gelt. Utiliza las tradiciones y los símbolos para revivir la época, impregna esta época de fe y valentía en tu familia para que se multiplique y se ilumine el mundo.

5. Llena de fe y espiritualidad tu casa. Hay luces que nunca se apagan, a pesar de que puede haber obscuridad y dolor. Cuando tienes fe, nutres tu corazón con buenos valores, todo se ve más claro y mejor.

6. Confía en D’s, así como hace miles de años lo hizo la familia de Matatías. Cuando tu lucha y tu mundo giran en conjunto con Hashem, tu relación personal crece y encuentras quizá razones que la mente nunca te va a poder dar. Januká es la fiesta de la esperanza y de la confianza. Recuérdate que hay milagros todos los días. Quizá tu milagro este por llegar. Ten fe.

7. Haz de Januká una oportunidad para festejar ocho días. Prolonga y multiplica el sentimiento de valentía, confianza y triunfo.

8. Prende con orgullo las velas y disfruta todo momento que tienes. Sobre todo cuando se trata de reconocer actos valiosos que se contagian y se multiplican.

“Bendito eres tu Hashem que hiciste milagros a nuestros padres, en estos días en este tiempo.” Amen, Januká Sameaj!