La historia de Januka (ultima parte) – RUPTURA Y LIBERTAD

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Imagen- Golden Menorah by Betta Design via Attribution Engine. Licensed under CC NC.

Por: Dr. Yitzhak Calafi

Los tiempos de armonía y de interacción cultural se quebrantarán gravemente cuando los seléucidas que avanzan del territorio sirio-mesopotámico expulsando a los Ptolomeos de Eretz y tras las cinco guerras sirias por Eretz, ocuparán Eretz. Después de haber “tolerado” al vencido judío en su propia tierra, Eretz, los seléucidas comenzaran a implementar la helenización de Jerusalem.

En el pueblo judío crecerá la oposición a esa helenización. El bando reformador se enfrentará al sector religioso tradicional. Los yehudim helenizados solicitaran a los gobernantes extranjeros ayuda en su conflicto con los que siguen la ortodoxia. Antíoco IV Epífanes (175-164 aEC) se pondrá al lado de los helenistas prohibiendo las prácticas religiosas que los tradicionalistas promovían. No se prohibirá la religión tradicional en ninguno de los territorios del imperio excepto en Eretz.

La situación estalla cuando el déspota rey seléucida Antíoco IV Epífanes en el 169 aEC expolia el Templo para financiar la expedición contra Egipto, quema los Libros sagrados, depone al Cohen Onías III y vende su cargo a Jasón (helenización de Yehoshua). Dos veces tendrá que conquistar Jerusalem y la convertirá en colonia militar y decretará la helenización forzada de Eretz y la desaparición del judaísmo promulgando leyes que prohíben el culto según la ley mosaica, prohibiendo bajo pena de muerte el Brit –se ejecutará a la madre y se ahorcará el bebé- y la observancia del Shabat, se perseguirá a los fieles a la Torá y se impondrán cultos paganos al pueblo. Se proclamara el edicto en el que toda novia judía deberá pasar su primera noche de bodas, no con el reciente esposo, sino con el gobernador seléucida de su poblado. Durante al menos tres años no se celebraron matrimonios entre los judíos, con el consiguiente descenso de la natalidad. [1]

Antíoco IV Epífanes cambia el nombre de Jerusalem por el de Antioquía y hace construir un gimnasio al pie del Monte del Templo. Descontento de Jason, hermano de Onías III, lo reemplaza dos años más tarde por Menelao, todavía más pro helénico que el anterior, éste proclama que el D-s de Israel es el Zeus del Olimpo griego y hace levantar un altar a Zeus en el Templo sobre el altar de las ofrendas en el que se sacrificarán cerdos.

Antíoco IV Epífanes ordena ejecutar a los numerosos judíos que se oponen a estas leyes, saquea Jerusalem, incendia y saquea sus casas, se llevan cautivas a las mujeres y niños y se apodera de los ganados, muchos yehudim huyen hacia Egipto, donde los Ptolomeo tratan de atraerlos. Muchos de Israel, los reformistas y colaboracionistas, sacrificarán a los ídolos y profanarán el Shabat. [2]

Contraataque tradicionalista contra los ocupantes seléucidas y los colaboracionistas helenizados


En el 167 aEC se enciende la rebelión, el cohen Matitiahu –sacerdote rural de Modi’ín- y sus cinco hijos, de la estirpe Hasmon, los Hasmoneos, mata a un helenista que iba a sacrificar un cerdo a los ídolos en Modi’ín, no lejos de Lydda. Sus cinco hijos, conducidos por Yehudá, llamado Macabeo (arameo:maqqabay: el hombre martillo) organizarán una guerrilla contra las guarniciones seléucidas y sus colaboracionistas, los judíos partidarios de los reformadores.

La guerrilla judía apenas cuenta con seis mil hombres con pocas armas frente a un ejército de los más poderosos de la tierra, pertrechado con el armamento más moderno de la época. Los maccabim llevarán grabados en sus escudos el acrónimo de Mi Kamoja Baelim Ado-nai (Quién como tú entre los valientes, oh, D-s). En 166 aEC Matitiahu fallece, Yehudá toma su lugar como líder de la rebelión. Desde 166 aEC hasta 164 aEC los maccabim expulsan a los helenos de los alrededores de Jerusalem.

En 165 aEC la rebelión contra el monarca seléucida triunfa contra todo pronóstico, en 164 aEC purifican el Templo de los vestigios helenos que lo mancillaban, se elimina la abominación pagana, y proceden a una nueva consagración, fiesta que conmemoramos cada año hasta nuestros días, es la festividad de Januká [purificación y reconsagración del Templo. No han atacado todavía la guarnición seléucida en la ciudadela Akra de Jerusalem, signo de soberanía heleno-siria.

Conflicto entre la cultura tradicional judía y la helenística

En el pueblo la reacción no fue uniforme. Los jasidim (piadosos) del que saldrá más tarde el partido de los fariseos se conformaba con una autonomía religiosa-intelectual bajo soberanía sirio-seléucida, el grupo jasídico de los esenios comienzan a segregarse, y algunos de ellos emigran al desierto auto marginándose de la vida pública y del país, el movimiento de los maccabim utilizan el pacto de mutua asistencia firmado en el 161 aEC con la reciente y emergente potencia cada vez más poderosa de Roma en el que pretenden la autonomía política de Judea.

Los helenizantes saduceos, colaboracionistas de los seléucidas, constituido por los cohanim de alto rango y por las familias aristocráticas, que se ven amenazados por ambos lados, pedirán la ayuda de los seléucidas que conseguirán vencer a los maccabim. Yehudá perderá la vida. Jonatán, su hermano, proseguirá la lucha, primero como jefe de guerrilla, después como Cohen Gadol, y dos años más tarde como strategos (estratega de Judea) en el 150 aEC.

En Jonatán se dará la fusión del poder religioso y político contraviniendo la ley mosaica en la que la corona tiene que recaer sobre la casa de Yehudá, y no en la de Leví. Asesinado a traición Jonatán, le sucederá Shimón, que será reconocido por los gobernantes seléucidas en el 142 aEC como Cohen Gadol y gobernante autónomo. El pueblo le confiere las dignidades hereditarias de general, príncipe y Cohen Gadol. Tras el asesinato de Shimón, esas dignidades pasarán a su hijo Yojanán, conocido como Hircano I (135/134-104) que se convierte en el primer rey y Cohen Gadol de la dinastía hasmonea.

Eretz conseguirá la independencia política. La soberanía seléucida sobre Judea, Eretz, es puramente nominal. Los maccabim consiguieron su gran objetivo con Shimon y Yojanán: la autonomía religiosa y la política.

Nabucodonosor quiso someter al pueblo judío emocionalmente a él y a su idolatría, los yehudim se negaron, en represalia el rey babilónico destruyó el Primer Templo de Jerusalem. Bajo el dominio persa, el genocida Hamán quiso exterminar físicamente al pueblo de Israel, pero D-s intervino a través de Ester.

Los griegos quisieron someter espiritualmente al pueblo judío e intentaron truncar su conexión con el Eterno y Su Torá. La cultura y filosofía griega amenazaron con extinguir el pensamiento intelectual judío, y el actual exilio comenzó hace dos mil años con la destrucción del Segundo Templo por los romanos y la dispersión de los judíos por todo el mundo. Durante este tiempo, los judíos hemos sido sometidos a una horrible combinación de todos los exilios, una violencia y odio perpetuo e irracional, persecución, expulsión, conversiones forzosas, tortura, humillación, asesinato en masa, pogromos, Inquisición, Holocausto, y aquí seguimos.

Januká representa la victoria del pensamiento judío conectado al Eterno, respecto al pensamiento humano desconectado de la Torá, que por muy elevado que pueda ser este, llega a la impiedad al carecer de la ley ética divina, que nos fue revelada en Har Sinái.

Januká rechaza la pretensión humana, encarnada en aquella época por los seléucidas, de que el pensamiento humano y nuestro intelecto puedan ser superiores a la Torá. Nuestra inteligencia y pensamiento tienen que estar al servicio de las mitzvot. El pensamiento e intelecto humano desconectado de la Torá con el tiempo se vuelve engreído y llega chocantemente a devaluarse y deviene insensato e incongruente. La pretendida dialogante y tolerante cultura helena se tornó dictatorial, criminal e irracional al faltarle los valores morales contenidos en la Torá. Alejandro el Magno que pretendía llegar la igualdad a toda la raza humana con su política matrimonial, llegó a creerse un dios.

Recientemente, en el siglo pasado Alemania tuvo los mayores pensadores mundiales, científicos, intelectuales y filósofos, pero al carecer de Torá, se alzaron engreídos y endiosados con un pensamiento irracional, absurdo, petulante y extremadamente cruel y criminal. La mayor atrocidad y el más horrendo crimen cometido en la humanidad fueron perpetrados por este pueblo alemán que llegó a las cotas más altas de la cultura en Occidente.

¡Cuantos judíos pensaron que la germanización del pensamiento judío, el sincretismo entre el pensamiento de Esav y el de Yaacob, podía salir airosa y triunfar!

Esav atacó un campamento de Yaacob, pero el Eterno protegió al otro campamento.

Di-s de Israel, no hay Di-s como Tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el Pacto y la Misericordia a Tus siervos, los que andan delante de Ti con todo su corazón.

NOTAS

[1] Jana, hija del Cohen Gadol, Matitiahu, celebró su boda. En los fastos, ante todos los invitados, rasgó su vestido y apareció desnuda ante ellos. Con su gesto les hizo comprender la hipocresía de escandalizarse ante la visión de su cuerpo y no ante la idea de ofrecerla al gobernador antes que al esposo. Ojos que no ven, corazón que no siente? Qué mejor adagio hay para ilustrar la conciencia dormida. Pero logró que los suyos reaccionaran frente a la humillación que le esperaba y tramaron un plan. Sus hermanos la acompañarían a palacio para cumplir esa ignominia y consiguieron tomarlo por asalto. Era posible. Comenzaron a organizarse.

http://judiosenelnortedesefarad.blogspot.com/2007/12/miketz-y-sucedi-que-al-cabo-de-dos-aos.html [2] 1 Maccabim 1:11-45

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