Behaalotja: Encendiendo la luz del prójimo

Lámpara
Lámpara

Parashat Behaalotejá

Por el Rabino Ilan Rubintein

“Dile a Aharón: ‘Cuando enciendas las luminarias del candelabro, hazlo de modo quen alumbren hacia adelante’” (Bamidvar 8:2).

Cuando D-os dio la orden de encender la Menorá, cuenta el Midrash, que el pueblo, sorprendido, dijo: “¿Acaso hay oscuridad delante de D-os, que necesita luz en su Templo?”. A lo que Él respondió: “No es para Mi beneficio que les pido encender la Menorá, es para vuestro mérito”.

El Midrash lo ilustra diciendo que quien construye una casa hace las ventanas angostas por fuera y anchas por dentro para que la luz entre y se disemine por toda la casa. Pero cuando el Rey Shlomó construyó el Beit HaMikdash hizo ventanas angostas por dentro y anchas por fuera para que la luz se diseminara hacia afuera.

El mérito de cumplir el precepto agregaba luz a nuestras vidas. La Menorá contagiaba una luz de espiritualidad y santidad al pueblo de Israel y a todo el mundo.

¿Cuál era este simbolismo?

En Rusia, en el siglo XIX, no había todavía luz eléctrica, las luces de las calles principales de Moscú eran iluminadas con lámparas de kerosén. Todas las noches un empleado municipal llevaba una antorcha en su mano e iba encendiendo una a una hasta iluminar bellamente todas las calles.

Tomando este ejemplo, dijo el Rab Shalom Dov Ber de Lubavitch, la función de cada judío es ser como ese empleado municipal. No es suficiente sentirse iluminado espiritualmente por la luz de nuestra alma, nuestra función es hacer el esfuerzo de encender la luz del alma de nuestro prójimo, trayéndole la belleza de las enseñanzas de la Torá a su vida.

Y si pensáramos que esto implica un sacrificio o una pérdida, e lMidrash  nos grafica esto por medio de la delegación de poderes. Nos cuenta la Torá que Moshé sintió el peso abrumador del liderazgo y le pidió a D-os que lo ayudara.

EntoncesD-os le dijo que reuniera a setenta Sabios y Él les traspasaría del espíritu de Moshé a ellos. El Midrash grafica esta situación con la siguiente expresión:

“Es como un hombre que enciende una vela de otra, la nueva vela brilla y la anterior no pierde nada, como alguien que huele un Etrog, él disfruta y el Etrog no pierde nada”.

En nuestro caso, la luz de la Menorá nos sigue recordando que transmitir judaísmo genera un gran beneficio al mundo y no nos produce ninguna pérdida. Donde podamos encender un alma más estaremos trayendo más luz al mundo, la cual nos iluminará también a nosotros.

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