Behar: La sociedad frente a la pobreza

Tzedaka
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Por Dr. Yitzhak Calafi

Vayikrá 25:35: Y cuando empobreciere tu hermano y decayere a tu lado tú le apoyarás, aunque fuere extranjero o residente, para que pueda vivir junto a ti.


El avance tecnológico y la división social del trabajo inherente a aquel, ha implicado necesariamente desigualdades entre los seres humanos, diferencias en el número de esposas, hijos, siervos y trabajadores, riquezas, propiedades, y jerarquías sociales agravadas por la acumulación generacional, lo que ha llevado a que una minoría fuera rica y detentase los medios de producción y una gran mayoría de población fuera pobre. A pesar de los intentos revolucionarios de implementar la igualdad absoluta con el comunismo, los detentores del poder eran “más iguales” que el resto de la sociedad. La Nomenklatura gobernante imponía al resto “su” concepto de igualdad, no teniendo el resto de la sociedad ningún derecho de discrepar.

No todos los seres humanos tenemos las mismas capacidades intelectuales, culturales, moral y fuerza de trabajo, voluntad, astucia, herencia biológica-cultural y económica, lo que perpetúa la desigualdad, la riqueza de unos y la pobreza de otros.

Karl Marx decía en el Manifiesto del Partido Comunista que “La historia (escrita) de todas las sociedades existentes hasta ahora es la historia de la lucha de clases”. El conflicto entre clases sociales ha sido la base sobre la que se produjeron los hechos que dan forma a las sociedades. Esta lucha se da principalmente entre las dos clases sociales antagónicas que -en su opinión- caracterizan cada modo de producción.

Para Marx y otros tantos intelectuales, la lucha de clases es el motor de la Historia.

El fin último de la lucha de clases se producirá, según Marx, solo cuando las clases dejen de existir. Como el mismo escribió (carta a Joseph Weydemeyer, del 5 de marzo de 1852): …no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases…

No es el tema de este artículo recordar el fiasco social y económico del comunismo en la antigua URSS y sus países satélites del Este europeo, de China, Corea del Norte, Cuba, y la perpetuación de clases, pero si es necesario mencionar que el “profetismo” teoría marxista ha fracasado estrepitosamente en predecir que la dictadura del proletariado llevaría a la abolición de todas las clases y hacia una sociedad humana sin clases. El capitalismo tampoco ha conseguido erradicar la pobreza. La crisis económica que azota Europa en general –lugar de nacimiento del capitalismo- y el sur de dicho continente en particular muestra que la pobreza no disminuye a pesar de los avances científico-tecnológicos y de la voluntad de sus naciones.

La Torá afirma que siempre habrá pobres: Nunca faltarán pobres en la tierra, por lo cual te ordeno que abras firmemente tu mano a tu hermano y todo menesteroso que viva en tu tierra. [Devarim 15:11]

Lo que dice la Torá sobre el prójimo

Y amarás a tu prójimo como a ti mismo [Vayikrá 19:18]

Maimónides comenta este pasuk en su Libro de los Preceptos: “Es el precepto con el cual se nos ordenó amarnos mutuamente tal cual nos amamos a nosotros mismos; que mi amor y compasión por un miembro de mi grey sea como mi amor y compasión propios, hacia su dinero, su cuerpo, todo lo que posee y todo lo que desea. Todo lo que yo quiera para mí, he de querer para él idénticamente; y todo lo que no quiera para mí ni para mis amigos, lo mismo no desearé para él.

Pirkei Avot 1:14, Hillel dice: ¿Si no yo por mí, quién es para mí, y si yo sólo soy para mí, qué soy?

El judaísmo ha mostrado fehacientemente desde sus orígenes una preocupación real por “el otro”, por “su prójimo”. Los profetas de Israel han recalcado siempre esta mitzvá.

Es el mismo Eterno el que levanta a los pobres del polvo, y al necesitado del muladar. [Tehilim 113:7]

Por cuanto librará al necesitado cuando clame, al pobre y al que no tenga quien le auxilie. Se compadecerá de los pobres y de los necesitados, y salvará el alma de los menesterosos. [Tehilim 72:12-13]

La Torá nos impele a erradicar la pobreza: Bien que no debe haber en medio de ti menesteroso alguno. [Devarim 15:4] y nos dice cómo hay que ayudarlo:

Si apareciere algún menesteroso entre tus hermanos dentro de tu ciudad en la tierra que te dio el Eterno tu D-s, no endurecerás tu corazón para con él ni cerrarás tu mano ante tu hermano necesitado, sino que le abrirás tu mano y le prestarás lo que necesite o le falte. [Devarim 15:7-8]

El judaísmo ha sido, y es, una auténtica novedad revolucionaria, sólida y válida en la historia de la humanidad.

D-s apoya al débil y menesteroso. Aprended a hacer el bien, buscad la justicia, ayudad al oprimido, considerad a los huérfanos, defended a la viuda. [Yeshayahu 1:17]

A lo largo de la milenaria vida de Am Israel, el mensaje ético fue contradicho por sectores de las élites del pueblo y del mismo pueblo. Moshé se enfrentó contra las tendencias idólatras, los profetas denunciaban constantemente las faltas de los reyes y del mismo Pueblo.

Mijael Lerner en Maj’Shavot de julio-diciembre, 1986 dice: “Los filósofos griegos dedicaron mucho de su tiempo a los conceptos abstractos de divinidad, virtud y justicia. La espiritualidad del Oriente condujo a sus cultores a las montañas, selvas y cavernas para la meditación, y dirigieron sus energías alejados de la vida diaria, de la gente común, desestimados a menudo como una ‘ilusión’. Pero para los Profetas de Israel el mensaje de D-s dirigió la atención a la vida diaria, al mercado, a la familia, al estado. Para los Profetas cada vez que los sin poder eran oprimidos, era un ultraje; cada vez que la religión era utilizada como cubierta de la inmoralidad económica, era una nueva afrenta a D-s”.

En Tehilim (Salmos) la visión del mundo atribuida al rey David habla del Eterno que ama a los justos y que protege al extranjero, a la viuda y al huérfano, los más pobres de la sociedad, de un D-s que está al lado de los débiles, y que exige a los más fuertes que le amen y le ayuden. El mismo David venció a Goliat, el individuo más débil frente al más fuerte.

En todas las religiones e ideologías anteriores y coetáneas del judaísmo, ser fuerte y rico era una prueba irrefutable para aquellas que los dioses estaban al lado de estos (los ricos y los fuertes). La nación poderosa y fuerte se creía protegida por los dioses frente a la nación débil y pequeña.

Cuando las diferentes potencias ocupaban los territorios vencidos, las poblaciones sometidas adoptaban como propios los dioses de los vencedores, en de señal de sumisión a las divinidades protectoras de los invictos y que les habían abandonado por débiles.

En el judaísmo se dará una novedad en la cosmovisión de la humanidad y de la percepción de si misma, David-Israel, nación pequeña frente a Goliat- los imperios y totalitarismos. D-s estará del lado de los débiles frente al fuerte y poderoso.

Escuchad esto, vosotros que queréis tragar a los necesitados y destruir a los pobres de la tierra, [Amos 8:4]

Por cuanto la opresión del pobre y el sufrimiento del necesitado los he de remediar, dice el Eterno, pondré en seguridad a los que son escarnecidos. [Tehilim 12:6]

El necesitado no será olvidado para siempre, ni perecerá la esperanza de los pobres. [Tehilim 9:19]

Los jajamim dicen que la Tzedaká es igual en importancia a todas los otras mitzvot juntas [Bava Bathra, 9a]. Tzadik es el justo, Tzedaká significa hacer justicia. En el judaísmo ayudar a los desfavorecidos no es percibido como un acto de bondad, sino como una obligación ética, como el no asesinar u honrar a los padres. El Tzadik, el justo se preocupa por la causa de los pobres. [Mishlei 29:7]

El Mashiaj de Israel, saldrá de un retoño del tronco de Yishai, el espíritu del Eterno posará sobre él, y con justicia juzgará al pobre, y decidirá con equidad por los débiles de la tierra. [Yeshayahu 11:1-5]

En el judaísmo la pobreza no es una maldición inexorable. Su ampliación o reducción dependerá de la voluntad de los seres humanos y del modo en que organicen sus sociedades.

El Rabino Israel Zalender, fundador en el Siglo XIX del movimiento Mussar, centrado en el automejoramiento ético. Expresó: “Una persona debe preocuparse más con lo espiritual que con las cuestiones materiales, pero el bienestar material de las otras personas debe ser su propia preocupación espiritual”. [1]

Es debido a este revolucionario concepto de la Tzedaká que a través de milenios de nuestra historia, Am Israel, aún en las peores condiciones de sufrimiento y de persecución, ha desarrollado en su seno instituciones sólidas de ayuda mutua y de asistencia total para aquellas personas carentes de los medios apropiados para vivir con dignidad.

NOTAS

[1] Mencionado por Rabbi Joseph Telushkin, “Jewish Wisdom”, William Morow and Company, Inc., New York 1994.

 

1 Comment on Behar: La sociedad frente a la pobreza

  1. Saludos me gustaria que pudieran publicar algun tema sobre las viudas y huerfanos, pues es mi caso y no veo muchas publicaciones sobre es tema.
    shalom.

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