La estructura del poder en Am Israel

Parashat Bemidbar, por Dr. Yitzhak Calafi

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De veinte años para arriba, o sea todos los aptos para el ejército [צָבָא tsabá] de Israel, los habréis de contar según sus huestes, tú y Aharón. Tendréis con vosotros para ayudaros un hombre por cada tribu, jefe de su casa paterna. Y estos son los nombres de quienes os asistirán: de la tribu de… [Bemidbar 1:3-5] Estos son los dignatarios de la Asamblea, los jefes, príncipes. De las tribus de sus ancestros: los jefes de millares son. [Bemidbar 1:16]

Ramban sostiene que el término צָבָא, tsabá implica también todo tipo de movilización que no sea para fines bélicos, si no para organización y trabajo de toda la comunidad. Los levitas conformaban lo que la Torá llama “tséba hahabodá”, el ejército de trabajo. Esta tsabá estaba compuesto por personas al servicio del pueblo en todos sus aspectos y necesidades.

Moshé, el libertador y pastor de Israel, cederá por orden del Eterno parte de sus poderes y funciones.

En el primer día del segundo mes del segundo año después de la partida de Egipto [1] en su andadura por el desierto la Confederación de Doce Tribus de Am Israel su jefe supremo, Moshé, que detenta el poder ejecutivo lo compartirá con los príncipes de cada tribu. Su hermano Aharón, el Cohen Gadol, junto con los Cohanim y Leviím obtendrán el poder legislativo). En la era de nuestros Avot [Patriarcas], la ofrenda de sacrificios era responsabilidad del padre o jefe de familia y los primogénitos [2], pero luego fue abolido en castigo por la adoración del becerro de oro [3] y será prerrogativa exclusivamente de los cohanim.

Moshé encabezará el poder judicial que lo compartirá con los jueces de decenas, cincuentenas, centenas y millares. Por el consejo de su suegro Yitró [4], Moshé juzgará únicamente los temas más difíciles.

Levi

La tribu de Leví realizará el trabajo sacerdotal y todo lo que ello se deriva. Los príncipes llevarán el trabajo comunitario. Y Moshé llevará la Profecía y el contacto con el Eterno y escribirá la Constitución Eterna de Am Israel, la Torá, entregada por D-s, y enseñará verbalmente a los 70 Jajamim (los 70 Sabios que componían su Bet Din y sobre los que D-s puso espíritu profético) que a su vez la enseñaron a Am Israel. [5]

Moshé y Am Israel salieron de Egipto hace más de 33 siglos, y en esa época el Faraón era considerado por los egipcios la encarnación del dios Horus en la tierra, desde los tiempos predinásticos se le reconoce un poder absoluto sobre el resto de los mortales, que daban por supuesto que era el amo y dueño de todo Egipto; sus tierras, sus cosechas, las armas e incluso todas las personas, todo el pueblo le pertenecía y cuanto ocurría en el país se le atribuía, ya se tratara de buenas cosechas o de una inundación a destiempo del Nilo.

El Faraón-Rey-Sumo Sacerdote en persona nombraba visires, sacerdotes, generales y todos los altos cargos. Los sacerdotes actuaban en nombre del Faraón, ya que el Faraón-Rey-Sumo Sacerdote era el único ser humano capacitado para entrar en comunicación con la pléyade de divinidades. Los sacerdotes lo eran en nombre del Faraón e investidos por él de poder sacerdotal. Los templos controlaban inmensas propiedades que eran gestionadas por los sacerdotes. Estos dependían del Faraón plenamente pues eran designados por el Farón reinante. [6]

sacerdote

Lo normal, lógico y humano hubiera sido que Moshé se hubiera otorgado el título de Gran Sacerdote. Pero el Cohen Gadol será su hermano Aharón y el sacerdocio en Israel será hereditario, un cuerpo independiente de la voluntad y poder ejecutivo del gobernante de turno [Samuel destronará la casa de Saul, Natán amonestará al rey David]. Todo lo contrario que en Egipto, en que cada Faraón-Rey-Sumo Sacerdote designará a sus representantes sacerdotes y estos acatarán servilmente sus órdenes.

También hubiera sido normal, lógico y humano adjudicar propiedades y tierras en Eretz a su descendencia y tribu (Leví), pero contra toda lógica humana no proporcionará territorio a los leviím y cohanim. Y también hubiera sido normal, lógico, y humano que Moshé hubiera conferido a sus hijos la realeza, pero sus descendientes no tendrán ninguna relevancia, hasta el punto que nadie sabe quién desciende de Moshé, pero si que son conocidos los de Aharón (los Cohanim).

Moshé fue instruido en la sabiduría de los egipcios y supo completamente sobre su estructura social, económica, religiosa, pero gracias a la inspiración divina, estableció el sacerdocio israelita en la Alianza del Eterno con Am Israel. [7] Los príncipes serán los hombres más destacados de cada tribu de la Confederación, pero la de Levi no tendrá príncipe, pero los hijos de Yosef constituirán dos tribus, la de Efraim y la de Menashé.

El sistema político-administrativo de Am Israel devendrá en una monarquía constitucional, cuya constitución eterna será la Torá, con cuatro poderes: el ejecutivo: el Rey; el legislativo: Leviím y Cohanim; el judicial: jueces y Sanhedrin y el Profetismo. Los Profetas de Israel escapan de cualquier coerción y reglamentación, ejercerán la crítica constante, no sólo contra el rey y las élites gobernantes cuando se aparten del camino de la Torá, sino contra el mismo Pueblo cuando este se desvíe. El profeta es prometido por el Eterno a Am Israel como sucesor de Moshé, no para que legisle como él, sino para que interprete y enriquezca su obra. [8]

Según R. Yehudá Haleví, en el Kuzari afirma que la Ley Escrita está confiada a los cohanim, mientras que los profetas tienen la custodia de la Ley Oral.

La soberanía de Am Israel no residirá en los príncipes, ni en el Rey, ni en la élite gobernante, ni en el mismo Pueblo, ni en los leviím-cohaním, ni en el Cohen Gadol, sólo en el Eterno. El Eterno será el soberano de Am Israel y sus leyes serán inmutables y trascendentes.

Este concepto es totalmente innovador y revolucionario, y totalmente diferente de todas las religiones y sistemas políticos-administrativos de la tierra, y va contra toda lógica humana, ya que lo “normal”, humanamente hablando hubiera sido depositar, por parte de Moshé, la soberanía en la elite gobernante, como han hecho todos los pueblos, en sus príncipes, reyes, (monarquía), en los sacerdotes (clerocracia), en una elite (oligarquía), o en el mismo pueblo, -de forma teórica-, como en las democracias.

NOTAS:
[1] Bemidbar 1:1
[2] Bereshit 8:20, 12:7, Iyob 1:5
[3] Shemot 32:26-29
[4] Shemot 18:14-26
[5] Bemidbar 11:16-30
[6] http://es.wikipedia.org/wiki/Costumbres_del_Antiguo_Egipto
http://www.egiptologia.com/egipto-para-ninos/49-la-religion-y-los-dioses-de-egipto/235-los-sacerdotes-del-antiguo-egipto.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Sacerdocio_del_Antiguo_Egipto
[7] Realencyklopädie für protest. Theologie”, XVI, Leipzig, 1905, 33
[8] Devarim 13:2-4, 18:15-22, 34:10

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