¿Mito, cuento o historia? Parte I – Los Patriarcas

Por Dr. Yitzhak Calafi para Centro Kehila

¿Serán los sucesos relatados en la Torá mitos o hechos? Sabemos que la Tora no pretende ser un libro de historia y la veracidad de sus conceptos éticos es sumamente más relevante que su rigor historiográfico. Pero siendo la Torá la palabra de D´s es imposible que contenga hasta un detalle que no sea verdadero según todos los parámetros.

Todas la ciencias han avanzado muchísimo en el último siglo, la historia no es excepción. ¿Qué opina la historia como ciencia del relato bíblico?

En una secuencia imperdible de artículos nuestro querido Dr. Calafi contestará esta importante pregunta usando la propia historia como instrumento.

El paradigma de la hipótesis documentaria

Julius WellhausenCon el triunfo de la crítica bíblica en la segunda mitad del siglo XIX y el sometimiento de la Biblia a los métodos de la historiografía moderna se admitió la hipótesis documentaria. Es decir, que  la historia sólo podía ser escrita con seguridad a base de documentos contemporáneos de los sucesos que narran.

Entre los historiadores se consideraba con escepticismo o se negaba totalmente las tradiciones de los Patriarcas y del Antiguo Israel. Esto ocurrió por dos motivos principales:

1) Debido a que las narraciones de lo ocurrido con nuestros patriarcas no son documentos históricos contemporáneos de los sucesos, ya que es Moshé es quien los escribió siglos más tarde.

2) Debido a que en esa época (siglo XIX) no había descubrimientos ni evidencias arqueológicas en Eretz, Egipto, en Oriente Medio o en el desierto del Sinái que apoyasen el texto bíblico sobre los Patriarcas, la estancia de Am Israel en Egipto y la travesía del desierto durante 40 años de Am Israel guiado por Moshé.

Lo máximo que se estaba dispuesto a aceptar o conceder “científicamente” era que los textos bíblicos al respecto eran una serie de sagas, relatos épicos que podían contener reminiscencias históricas que se habían transmitido oralmente y posteriormente se habían escrito bajo el control de una casta sacerdotal. Abraham, Isaac y Jacob fueron considerados como antepasados epónimos y simbólicos de clanes o/y figuras míticas y su existencia real fue frecuentemente negada.

Acorde con las teorías evolucionistas de la época, la fe de los Patriarcas fue descrita por estos historiadores como anismismo o poli demonismo que evolucionó con el tiempo al monoteísmo y cuya función consistía en cohesionar el pueblo con las mismas creencias y el mismo origen así como también justificar el estatus religioso de los que escribieron los textos bíblicos, la casta sacerdotal, con un relato que se retro proyectaba a tiempos pretéritos exponiendo la creencia monoteísta que tenía dicha casta a la cual se le atribuyó la escritura de la Torá. [1]

Los nuevos descubrimientos históricos y el cambio de paradigma

Nemrut Dagi, CapadociaA raíz de los hallazgos arqueológicos referentes a la época de los orígenes de Israel la hipótesis documentaria ha sido modificada. Han sido excavados docenas de lugares, han salido a la luz materiales e inscripciones, y la Edad Patriarcal se ha visto iluminada de manera increíble. Tenemos decenas de millares de textos literarios contemporáneos de los orígenes de Israel: más de 20.000 tablillas y textos de Mari del siglo XVIII aEC, millares de textos de Capadocia del siglo XIX aEC, miles de documentos pertenecientes a la Primera Dinastía Babilónica (siglos XIX al XVI aEC), miles de textos de Nuzi del siglo XV aEC, tablillas de Alalaj de los siglos XVII y XV aEC, tablillas de Ras Shamra (siglos XV al XIII aEC), textos de Execración y otros documentos del Imperio Medio Egipcio (siglo XX al XVIII aEC) y actualmente muchos más descubrimientos arqueológicos. [2]

Todo este material, sin excepción, ha confirmado que las tradiciones patriarcales no reflejaban circunstancias de tiempos posteriores, como presumían los defensores de la teoría documentaria, sino que se situaban exactamente en la edad de la que hablaban. Se ha podido demostrar que numerosos poemas, listas, reyes y narraciones aún en documentos posteriores son de origen muy antiguo y se ciñen a la realidad de la época a la que se refieren.

Esto ha llevado a los especialistas a una descripción mucho más positiva del primitivo Israel. Hoy se valora el rol de la tradición oral bíblica en la transmisión de material. Es aceptado universalmente que gran parte de la literatura del mundo antiguo, relatos épicos, liturgia, textos legales, saber tradicional, eventos y hechos importantes, fueron inicialmente transmitidos oralmente de generación en generación durante siglos y que más recientemente fueron vertidos en textos escritos, sin abandonarse la tradición oral, sirviendo los textos escritos como control, pero no como sustituto de la primera.

El valor histórico de los relatos del pueblo judío

Estudio de ToraDesde una perspectiva puramente histórica, sin considerar cuestiones de fe, se puede afirmar que la transmisión oral y escrita del pueblo hebreo se ha ceñido más a los hechos que cualquier otra.

Esto ocurre porque el pueblo hebreo sentía de un modo muy intenso los vínculos de clan, tribu, pueblo y culto. Además, siempre empleó la escritura (todo niño hebreo tenía que saber leer y escribir) y la transmisión oral tiende a ser más fiel cuando se conoce la escritura ya que ésta puede corregir los desvaríos de la imaginación. Mientras que otras naciones y culturas no tenían el mismo vínculo familiar y las sociedades eran proporcionalmente muy analfabetas.

El material bíblico que se inicia con los Patriarcas fue registrado según un esquema en el que las narraciones de las tradiciones de interés no general fueron abandonadas y sólo se mantuvo aquellas que afectaban al marco nacional de referencia, las tradiciones constitutivas de Am Israel. La corriente de transmisión se remonta a la misma Edad Patriarcal y las tradiciones, recitadas y transmitidas entre los diversos clanes y tribus alcanzaron forma estable y escrita como parte de la gran narración épica, ética y espiritual de los orígenes de Israel. [3]

Hasta la fecha, a nivel arqueológico no está comprobado que las narraciones patriarcales sucedieran exactamente como están relatadas en la Torá; tampoco ha habido ninguna prueba arqueológica que haya puesto en evidencia contradicción alguna con los sucesos de la tradición de la época de los Patriarcas.

La Tora no es un libro de historia, pero…

El testimonio de la arqueología es indirecto. Pero tenemos la Torá.

Toda literatura debe ser interpretada a la luz del género a que pertenece. Las narraciones patriarcales han de ser valoradas como lo que son, una gran historia teológica que pretende recordar e iluminar los actos redentores de D-s a favor de Su pueblo, Am Israel. Es imposible reconstruir los detalles irrelevantes para la Torá, ya que su objetivo no es relatar los hechos por si mismos, sino que proporcionar a la narración valor eterno como palabra del Eterno.

La historia reconoce que las tradiciones judías surgieron en conexión con los sucesos que se narran. Los clanes y tribus israelitas conocían por transmisión oral familiar la trayectoria de fe, el comportamiento y vida de sus Patriarcas. Los hebreos sentían intensamente los vínculos de pertenencia al mismo pueblo así como se identificaban con sus ancestros, los Patriarcas, en su misma fe y culto. Los valores, fe y historia de los Patriarcas se transmitió oralmente por generaciones.

Es por eso que Moshé se presentará a Am Israel y hablará a las tribus israelitas en nombre del D-s de Abraham, Isaac y Jacob. [Shemot 3:6-16]. La repetida invocación a la memoria individual y colectiva sobre los Patriarcas y el D-s Único realizada por Moshé: “El Eterno, D-s de vuestros padres, D-s de Abraham, D-s de Isaac y D-s de Jacob, envió me a vosotros” es la mayor prueba de todas, muy superior que la pueda proporcionar la arqueología. Es el testimonio vital de centenares de millares de varones hebreos junto a sus familias que conocían la existencia y vida de sus ancestros (los Patriarcas).

Analizando literariamente las narraciones bíblicas contienen algunas tradiciones antiquísimas, anteriores a cuando fueron escritas y muchas de ellas corroboradas por la arqueología y hablan mucho más que los mudos hallazgos arqueológicos, por lo que es necesario insertar constructivamente esas narraciones bíblicas en un modelo socio-político-económico-histórico integrado.

Negar a los escritos de la Torá el valor de fuente de información y conocimiento sobre la época Patriarcal, de los inicios de Am Israel como pueblo, de su salida de Egipto y conquista de Canaán equivaldría a sostener que la identidad de Am Israel como pueblo en su singular configuración fue fruto de la generación espontánea, lo que es imposible.

Esto blinda de veracidad el texto bíblico y es por lo que no se puede poner en duda la historicidad de las narraciones patriarcales a pesar de que todavía no se hallan encontrado evidencias arqueológicas directas.

NOTAS

[1] H. Gunkel y H. Gresmann fueron los primeros que señalaron el carácter de saga de las narraciones bíblicas. Posteriormente A. Alt, M. Noth y otros muchos estudiosos alemanes del Tanaj continuaron en la misma línea documentaria

[2] Archaeology and the Old Testament, Princeton, 1958. J.B Pritchard

K.M. Kenyon, Archaeology in the Holy Land, London, 1979.

V. Fritz, Einführung in die biblische Archäologie, Darmstadt, 1985.

[3] La Historia de Israel. John Bright

Early Israel in Recent History Writing: A Study in Method. Johan Bright.

[4] Bedřich Hrozný rescató del olvido el imperio hitita. Radio Praha

18-07-2009 02:49 | Eva Manethová

http://www.radio.cz/es/rubrica/legados/bedrich-hrozny-rescato-del-olvido-el-imperio-hitita

http://loop287.blogspot.com.es/2008/08/boghazkoy-hittite-captial.html

http://history-world.org/hittites.htm

1 Comment on ¿Mito, cuento o historia? Parte I – Los Patriarcas

  1. Muchas gracias por esas bellisimas enseñanzas sobre cada festividad,disfruto mucho y además se puede compartir con los niños ,y la Comunidad.

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