Nitzavim: Desde el talador de árboles hasta el aguatero

Para la mesa de Shabat

Parashat Nitzavim por el Rabino Ilan Rubinstein

“Todos ustedes están hoy presentes delante del Eterno, su D-os: Sus jefes, sus ancianos y sus oficiales de justicia, todos los hombres de Israel. Sus pequeños, sus mujeres y los extranjeros que están en tu campamento, desde el talador de árboles hasta el aguatero” (Devarim 29:9,10).

El pueblo está próximo a entrar a la tierra de Israel y D-os va a renovar el pacto con la nueva generación que no presenció el pacto de Sinaí. Normalmente Moshé transmite lo que recibió de D-os a los jefes y estos a su vez lo enseñan al pueblo ¿Por qué cambió aquí Moshé el modo de dirigirse?

Una respuesta posible es que si este acto rememora la entrega de la Torá en el Monte de Sinaí que fue una revelación a todo el pueblo, de la misma forma se debe hacer ahora, Moshé transmite a todos por igual las palabras de D-os. El Rab Moshé Alshej ofrece otra interpretación.

Durante los últimos días del antiguo aeropuerto de Stapleton en Denver, Colorado, un vuelo de United fue cancelado. Una sola empleada estaba tratando de derivar a otros vuelos a los pasajeros inconformes.

Un hombre bien ataviado llegó muy enojado y se salteó a los que estaban esperando en la fila y encaró a la asistente.

–Tengo que subir a este vuelo y exijo Primera Clase –mientras ponía su boleto en el mostrador.

–Discúlpeme señor, con gusto lo atenderé y trataré de encontrar una solución… pero, por favor, permítame ayudar a estas personas que están antes que usted en la fila y luego seguramente podré encontrarle un buen lugar en el vuelo –le dijo correctamente lamujer.

Este hombre no se mosqueó y en voz alta, para que todos lo oigan dijo:

–¿¡Usted sabe quién soy Yo!? –Empezó a gritar furioso– ¿¡Usted tiene idea quién soy Yo!?

La mujer, sin inmutarse y con una sonrisa tomó el micrófono y mirando a los pasajeros dijo:

–Solicitamos su amable atención, tenemos un pasajero en la puerta de embarque que no sabe quién es, si alguien puede ayudarlo a encontrar su identidad, por favor presentarse en la puerta número 16.

Rab Moshé Alshej explica que la clave está en el comienzo del versículo que dice: “Todos ustedes están hoy presentes delante del Eterno, su D-os”, en Su presencia –explica– no hay ninguna diferencia entre un jefe, un anciano o un aguatero.

Nosotros no sabemos quién es más importante a los ojos de D-os si un hombre que ostenta un gran título o un judío simple. La forma en que D-os mide la grandeza del hombre no es la misma forma que nosotros los humanos utilizamos.

El Talmud (Baba Batrá 10b) cuenta que Yosef, el hijo de Rabí Yehoshua, se enfermó, falleció y luego regresó a la vida. Su padre le preguntó qué había visto y él contestó: “Un mundo al revés vi, los supremos de aquí estaban abajo allí y los de abajo aquí estaban arriba allí”. “Un mundo claro viste”, le dijo su padre.

Jefes y ancianos es un término para describir el status de una persona, pero pierde sentido cuando se trata de estar parados delante de D-os.

Este es un hermoso mensaje para este año que comienza, a los ojos de D-os todos somos igualmente meritorios, pequeñas buenas acciones nuestras pueden valer más que grandes acciones de otros.Una tzedaká pequeña de un pobre puede ser más meritoria que la gran tzedaká de un rico. Un Shemá Israel que diga un judío simple puede valer más que ese mismo Shemá Israel dicho por un gran Rabino. Cada buena acción puede hacer una gran diferencia, no desaprovechemos nuestras oportunidades porque a los ojos de D-os pudiéramos ser muy grandes.

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