Shoftim: Ajustando tu vara de medir

Para la mesa de Shabat: Shoftim

Por: Daniel Herc

caos mundialÚltimamente nos sorprendemos de todo lo que pasa en el mundo. ¿Como puede ser que todo se volvió tan caótico? ¿Como puede ser que alrededor nuestro todo parezca que se está desmoronando? ¿Acaso ya no quedan personas con juicio sano? ¿Dónde están los que deben poner orden? ¿Qué se les cruza a los demás para llegar a hacer o comportarse de tal manera?

¿Quién no piensa estas cosas más de una vez? ¿Acaso no pensaron así también antes en la historia cada vez que sucedían cambios bruscos? ¿Acaso cada cosa nueva que acontecía no era tomada en cuenta como algo caótico? Los cambios ocurren. Para bien o para mal, todo avanza. La pregunta adecuada seria, ¿hacia qué fin?

¿Cómo puede ser que todo alrededor nuestro se cae en pedazos? Justamente porque pasa alrededor nuestro. Partimos desde una base en la cual nos sacamos a nosotros mismos de la ecuación. En mi mundo todo esta bien, yo estoy bien, pero alrededor mío, todo esta mal. No nos vemos como parte del problema, y tampoco nos vemos como parte de la solución. Si los demás están en caos, que ellos solucionen sus problemas. Yo no soy quien para meterme en sus asuntos, pero si para opinar. Mi opinión vale, mis acciones al respecto, no. Así pensamos, ya que lo único que hacemos es hablar pero no accionar.

Es fácil siempre opinar de lo que pasa afuera de nuestro “circulo”, pero es muy difícil darse cuenta de lo que pasa dentro de nosotros mismos. Preferimos ser ciegos con respecto a nuestro mundo interno, y ser videntes y profetas hacia el mundo externo. Vemos y analizamos todo, menos lo que realmente importa. Tenemos ojos agudos como un halcón para ver a la distancia, pero somos miopes como un topo para ver que pasa delante de nuestras narices.

JusticiaLa Parasha de la semana empieza diciendo: “שופטים ושוטרים תיתן לך בכל שעריך”, “jueces y policías pondrás para ti en todos tus portones”. El Rab Iaakov de Polnaa explicaba el versículo de la siguiente manera: “Jueces y policías pondrás para ti”, para ti mismo. Primero tienes que juzgarte a ti mismo. Y de la misma manera que emites juicio sobre ti mismo, de la misma manera que tu te mides, así medirás a los demás. No sea caso que a ti te juzgues de manera leve y a los demás con mano dura. Que seas misericordioso y dejes pasar las cosas que tú haces mal, pero con los demás no dejes de cuidar hasta el más mínimo detalle siendo meticuloso hasta el fin, y exijas de ellos lo que no te exiges de ti mismo. Termina explicando el rab el versículo diciendo que la palabra portones (שעריך) en hebreo también se la puede leer de otra manera (שיעוריך), significando medidas. O sea que el versículo diría “jueces y policías pondrás para ti mismo con todas tus medidas”.

Muchas veces medimos al de afuera según nuestras expectativas de como ellos tienen que ser, pero a nosotros nos medimos de manera mas simple, menos rigurosa. Si queremos empezar a ser parte de la solución, debemos vernos como parte del problema. No logramos nada haciéndonos un podio “imaginario” al costado y juzgar todo desde ahí. Debemos, ante todo y antes que todo, bajarnos del podio y juzgarnos a nosotros mismos.

La única manera de mejorar la realidad es siendo parte de ella. El trabajo puede ser duro, pero satisfactorio. Debemos primero medirnos a nosotros mismo de la misma manera que queremos medir a los demás. Si nosotros no podemos estar a las alturas de esas medidas, entonces ¿porque el resto si tiene que estar?

Seamos personas, no jueces. Seamos personas, ya que juez hay uno solo.

Shabat Shalom

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