Pesaj, el nacimiento de una nación

Photo credit: SharonaGott via Visualhunt / CC BY
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Por el Dr. Yitzhak Calafi

Pesaj conmemora la liberación de los hijos de Israel de los 210 años de esclavitud en Egipto y recuerda el éxodo en masa de nuestros antepasados de ese país (Egipto) hace más de 3.300 años. Exactamente la noche del 14 al 15 del mes de Nissan del año 2448 del calendario hebreo, hoy estamos en el año 5777, por tanto hace exactamente 3.329 años.

Pesaj es la historia de la servidumbre y esclavitud que se hizo progresivamente más opresiva y de los sufrimientos de Israel, también es la historia de la misión encomendada a Moshé y a su hermano Aarón para asegurar la liberación nacional de Am Israel, la obstinada oposición de Faraón y su Casa, la serie de catástrofes ordenadas por la Divinidad que provocaron finalmente un cambio de opinión temporal en el Faraón y su pueblo y la huida de los israelitas, nuestros padres.

Este suceso, relatado en los primeros 15 capítulos de Shemot (Éxodo), es el punto central de la historia de Am Israel, en él cristalizó su identidad nacional y señaló su nacimiento como pueblo libre, también muchos de los conceptos más importantes de la fe y de la ética hebreas son resultado de las lecciones y experiencias de la esclavitud en Egipto y de la redención.

Pesaj es el origen de la nación judía, de Am Israel

David Ben Gurión, Primer Ministro de Israel entre 1948 y 1954 y nuevamente entre 1955 y 1963 y quien proclamó oficialmente la independencia del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948.

Relató que en 1954, siendo primer ministro, viajó a los EEUU para reunirse con el presidente Eisenhower y solicitar apoyo y ayuda en momentos difíciles para el joven Estado de Israel. En uno de sus encuentros con el entonces Secretario de Estado, John Fuster Dulles, éste lo encaró con un alto grado de soberbia: “Dígame, Primer Ministro, ¿A quién usted y su Estado representan realmente? ¿Acaso los judíos de Polonia, Yemen, Rumania, Marruecos, Irak, la Unión Soviética o Brasil son una misma cosa? ¿Después de 2.000 años de diáspora es posible hablar de un solo pueblo judío, de una única cultura, tradición o costumbre judía?”.

Ben Gurión le respondió: “Mire Sr. Secretario. Hace 200 años atrás zarpó de Inglaterra el navío Mayflower que transportaba a los primeros colonos que se instalaron en lo que hoy es la gran potencia democrática de los Estados Unidos de América. Le ruego que salga a la calle y pregunte a diez niños norteamericanos lo siguiente: ¿Cuál era el nombre del capitán del barco?, ¿cuánto tiempo duró la travesía?, ¿qué comieron los tripulantes durante el viaje? y ¿cómo se comportó el mar durante el trayecto? Seguramente no recibirá respuestas puntuales”.

“Ahora fíjese. Hace ya más de 3.000 años que los judíos salieron de Egipto. Le pido que en algunos de sus viajes por el mundo, trate de encontrarse con diez niños judíos en diferentes países; pregúnteles cómo se llamaba el capitán de dicha salida; cuánto tiempo duró la travesía; qué comieron durante el recorrido y cómo se comportó el mar. Cuando tenga las respuestas, y se sorprenda, trate de recordar y evaluar la pregunta que me acaba de formular”.

¡Me entiende, Sr. Secretario!

Esto se hace extensivo a todos los pueblos. Podemos preguntar a los más prestigiosos profesores de historia no a niños-  de Francia, Alemania, Inglaterra, España, Italia, Grecia, Rusia, India, China, Japón y de todas las naciones de la tierra y no darán respuestas exactas ni precisas ni concretas sobre el origen de sus respectivas naciones, ni cómo, ni cuándo, ni dónde, ni porqué, ni quién lo originó. Sólo leyendas vagas y difusas en el olvido de los tiempos lejanos o cercanos. Sólo Am Israel sabe con precisión cómo, cuándo, dónde, porqué, qué pasó y quién lo originó.

Pesaj como remembranza y vivencia

Cada año revivimos en el Seder de Pesaj lo que comieron, y comemos, lo que no comieron, y no comimos,  lo que tuvieron, y tenemos, prohibido.

Sabemos todo el trayecto que realizaron hasta llegar a la Tierra Prometida, así como las paradas, el tiempo que tardaron, todos los eventos, sus subidas y bajadas espirituales, su grandeza y sus errores, las leyes que se dieron en Har Sinái, todas las ordenanzas, sociales, colectivas, individuales, higiénico-sanitarias, económicas, las leyes éticas y morales, y que perduran a pesar de todos los vaivenes de la humanidad.

Así como cuando es concebido un ser humano, el embrión, que devendrá en feto, necesita estar en el seno materno, 40 semanas; mientras se gesta está protegido en el útero del medio ambiente que le rodea, recibiendo sus nutrientes de la madre. Así el Pueblo de Israel estuvo 40 años en el desierto, protegido por el Eterno, aislado de otros pueblos, recibiendo como nutriente el mán y la Torah y teniendo una relación especial y singular con el Todopoderoso. ¿Qué otra nación sabe o conoce con precisión su origen?

¿Qué otra nación recuerda tan fielmente su identidad, aun a pesar de estar –todavía- dispersa? ¿Qué  otra nación ha mantenido a lo largo del tiempo sus leyes? ¿Qué otra nación se ha mantenido firme en sus principios a pesar de todas las adversidades? ¿Qué otra nación no ha sucumbido religiosa, y/o ideológicamente a los que la han vencido en el campo de batalla? ¿Qué otra nación ha sido objeto del odio, de la ira, de la envidia persistente a lo largo de toda la historia desde el mismo día de su nacimiento? ¿Qué otra nación está volviendo a su tierra después de dos milenios de diáspora forzada?

Es vinculante para todos nosotros

No sólo nuestros antepasados, sino nuestras almas y las de los guerim estuvieron allí: Devarim 29:13-14: Pero no solamente con vosotros celebro este Pacto (dice el Eterno), sino también con los que no están presentes hoy aquí (las generaciones venideras). Por lo que todo lo referente a Pesaj y al Pacto de la Alianza es vinculante para todos nosotros y los que vendrásn.

Enseñanzas de Pesaj

Los antiguos egipcios creían que el Faraón era el único ser que se podía relacionar directamente con los dioses del mundo celeste, y que tenía un componente divino que trascendía del propio hombre que en cada momento lo desempeñaba.

El Faraón era un hombre, que nacía y moría, pero su actuación estaba envuelta en un aura divina que los textos antiguos suelen enfatizar identificándolo, mientras vivía, con el dios solar Horus, del que era hijo, en tanto que cuando fallecía era asimilado con Osiris.

En el Faraón se unían dos personas, de un lado, su personalidad humana temporal, de otro, su función divina, intemporal. El Faraón, dotado desde la coronación de esa doble naturaleza, se manifestaba ante los egipcios revestido de una sacralidad divina cuya función era la de garantizar el orden del cosmos y del mundo creado. En este sentido el rey, en la soledad de su divinidad, asumía una gran responsabilidad, ya que estaba obligado a mantener el Maat, es decir el orden justo que era propio de todo lo que había sido creado. Él era el único que podía comunicarse con los dioses y era él quién sustentaba el orden cósmico y terrenal. Era su obligación conseguir que todo funcionase tal y como había sido establecido por los dioses en el momento de la creación. Su tarea en la tierra era que todo se mantuviera tal y como era en el Tiempo Primero, por ese motivo cuando el rey fallecía, hasta que era coronado su sucesor, existía un tiempo de interregno en que el mundo estaba amenazado por el caos, que los egipcios personificaban en Seth, el asesino de Osiris. Durante ese periodo de tiempo existía el peligro de que con el triunfo del caos todo volviera a ser como había sido antes de la creación. Solo con la coronación del nuevo hijo de Horus se conseguía que el Maat fuera restablecido.

Pero las plagas de Egipto –relatadas en la Torah- fueron un caos para Egipto contra el cual ni el Faraón ni sus magos pudieron frenar ni redireccionar, ni controlar el Maat –símbolo de la Verdad, la Justicia y la Armonía y Equilibrio cósmico que imperan en el mundo desde su origen y es necesario conservar- según la creencia antigua egipcia.

Moshé y Aarón mostraron a Am Israel y al Faraón, a su Corte Imperial y al pueblo egipcio que todo depende del Eterno, tanto nuestra liberación, redención y salvación como nación, así como individual. El pueblo de Israel y los guerim que con ellos salieron de Egipto comprehendieron que la Redención y Salvación descansa única y exclusivamente en la Roca de Israel, el Eterno y que no depende de los hombres, ni de líderes, ni de los faraones de la época.

Yeshayahu 26:4: Confiad en el Eterno por siempre, porque el Eterno es D-s, una Roca Eterna.

2 Shmuel 22:2-3: David cantará al Eterno cuando lo libro de la mano de todos sus enemigos): El Eterno es mi Roca, y mi fortaleza, y mi librador. En el D-s que es mi Roca, en Él me refugio. Es mi escudo y mi cuerno de salvación, mi alta torre y mi refugio. Salvador mío, Tú me salvas de la violencia.

Yejezkel 29:3: Habla y diles: “Así dice D-s el Eterno: He aquí Yo soy contra ti, oh Faraón rey de Egipto, gran cocodrilo que permanece en medio de sus ríos y que ha dicho: Mi río es mío propio, porque yo mismo lo hice”.

Los dictadores, y líderes de los diferentes totalitarismos pretenden otorgarse, como antaño el Faraón, el poder de crear la realidad y a un nuevo hombre.

También puede haber un “Faraón” en cada uno de nosotros y es por ese motivo que esta admonición se dirige también a Israel contra aquella persona orgullosa por su poderío, riqueza o inteligencia en Devarim 8:17: No sea que digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han producido esta riqueza, sino que te acordarás del Eterno tu D-s, pues Él es Quien te da el poder para ganar riquezas, conforme al Pacto que estableció con tus padres.

Yirmiyahu 17:5: Así dice el Eterno: Maldito es el hombre que confía en el hombre y se apoya en un brazo de carne y cuyo corazón se aparta del Eterno.

Esta creencia ha hecho que Am Israel no se haya sometido a ninguna dictadura ni totalitarismo, ni creído en ideologías extrañas ni obedecido a Caudillos, Líderes, Führers, Conductores, Timoneles, Jefes, porque la liberación, redención y salvación proceden única y exclusivamente del Altísimo.

Humildad: Fuimos un pueblo de esclavos y somos hermanos en el recorrido de la vida, como lo fuimos en la travesía nómada del desierto. Cada día lo recordamos en los rezos y lo revivimos en cada Pesaj, para que nadie se olvide de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Es absurdo, sinsentido y necio ser orgulloso, siendo que Moshé Rabenu, es el éved HaShem, que quiere decir el sirviente de D-s, por excelencia, el más grande de los profetas de Israel y el líder y pastor de su pueblo que nos llevó de Egipto hacia la tierra prometida, Eretz Canaán, fue y ha sido el hombre más humilde como leemos en Bemidbar –Números- 12:3: Y era Moshé un hombre muy humilde, más que todos los hombres de la tierra.

No olvidemos que lo que advertía el profeta Yeshayahu 26:5-6: Por cuanto Él ha humillado a los soberbios, a la ciudad altanera, humillándola, rebajándola hasta el suelo, reduciéndola hasta el polvo, el pie la pisoteará y los hollarán los pies de los pobres, y los pies de los necesitados.]

Tehilim 75: 4-7 No seáis tan altivos y orgullosos; no hagáis tanto alarde de vuestro poder ni seáis tan insolentes al hablar. Pues la ayuda no viene del este ni del oeste, ni del desierto del sur, sino que D-s es el juez, a unos humilla y a otros levanta.

Proverbios 29:23: Al que es orgulloso se le humilla, pero al humilde se le honra.

Salir de Egipto significa salir de lo profano e ir hacia lo santo, separado para el Eterno. Debemos ser un Pueblo Santo, apartado para la gloria de D-s, pueblo sacerdotal de D-s para la humanidad, instituido para guardar el conocimiento, buscar la Ley, ser el mensajero del Eterno y anunciar la Palabra de D- s, [Malají 2:7-9], así como fue elegida la tribu de Levi entre las doce para el servicio litúrgico, y los kohanim entre los leviím para los sacrificios y la oración. Este sacerdocio, el de los kohanim, fue siempre fuente de esperanza, de gloria, de fuerza y de liberación dentro del pueblo de Israel, manteniendo la fe en el futuro Mashiah que ha de venir, y para que se materialice lo profetizado en Yeshayahu 19:23-25: En aquel día habrá un camino de Egipto a Asiria, y los asirios vendrán a Egipto, y los egipcios a Asirios. Y los egipcios adorarán con los asirios. En aquel día Israel será el tercero con Egipto y con Asiria, una bendición en medio de la tierra, porque el Eterno de los Ejércitos les bendijo, diciendo: “Benditos sean Egipto, Mi pueblo; y Asiria, obra de Mis manos, e Israel, Mi heredad”.

La designación de Israel como heredad de D-s, interiorizada con fuerte convicción en primer Pesaj de la Historia, es ex profeso elegida para no contradecir la profesión de igualdad entre los pueblos que resulta del propio texto, y Yeshayahu hace alusión en ese pasaje a la cuestión que es la clave de bóveda de la historia y los destinos israelitas, a la vez que del porvenir religioso del mundo, es decir la conciliación del Israel sacerdote con la humanidad laica en un plan providencial que comprende la salvación de todo el género humano. En este primer Pesaj, Israel adquiere la categoría de “luz de las naciones” [Yeshayahu 49:5-6].

Pesaj es el primer paso hacia Eretz Irael

Todavía muchos yehudim vivimos en el Galut, en “tierras de Egipto” que son un impedimento para la plenitud de la vida judía. Israel es el único país, la única tierra donde podemos vivir cómo judíos colmadamente. El Eterno nos sacará con mano fuerte y brazo extendido, como antaño sacó a nuestros antepasados [Devarim 26:8-9] y nos llevará a la tierra de nuestra heredad, Eretz Israel.                                                                                                      Yejezkel 36:24-25: Por cuanto os tomaré de entre las naciones, y os recogeré de todos los países, y os traeré a vuestra propia tierra. Y rociaré agua clara sobre vosotros, y seréis limpios de todas vuestras impurezas, y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

Todas estas promesas son válidas, verdaderas y se cumplirán como el mismo Eterno afirma que mientras el sol de luz durante el día y las estrellas por la noches, Israel será nación ante Él y Am Israel permanecerá. Yirmiahu 31:34-35: Así dice el Eterno, que da el sol por luz durante el día, y las ordenanzas de la luna y de las estrellas por luz de noche, que agita el mar par que rujan las olas, y cuyo Nombre es Eterno de los ejército: Si estas ordenanzas se apartaren de ante Mí, dice el Eterno, también cesará la simiente de Israel, que dejará de ser nación ante Mí por siempre.

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