La fuerza del anillo

FreeImages.com/ harald wittmaack
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Rav Yosef Tzvi Rimon

Fundador del Merkaz Halaja ve Horaa y Taasukatif

En Purim festejamos la cercanía a Hashem que alcanzó el pueblo de Israel en los tiempos del rey Ajashverosh. Nuestros sabios nos enseñan que el nefasto decreto de Haman logró hacer un cambio radical en el pueblo de Israel. Un cambio que todos los reproches de los profetas no pudieron lograr:

 “Así el rey se quitó su anillo” (Esther 3,10). Dijo Rabí Aba el hijo de Kahana: [El impacto que causó el hecho que el rey] se haya quitado el anillo, fue mayor que [el impacto de] los cuarenta y ocho profetas y siete profetizas que profetizaron para Israel, ya que todos ellos no lograron que (Am Israel) regrese a hacer el bien. Sin embargo, el quitarse el anillo logró que regresen a hacer el bien”. (Meguila 14a).

En el Tanaj encontramos innúmeros llamados de nuestros profetas clamando a que el pueblo regrese al camino de Hashem. Tristemente, estos llamados no dieron fruto y la destrucción del Beit Hamikdash y el consiguiente exilio fueron inevitables. Sin embargo, el malvado plan de Haman de aniquilar todo el pueblo de Israel, hombres y mujeres, ancianos y jóvenes en el mismo día, logró que el pueblo se acercara a Hashem.

¿Por qué el decreto de Haman logró más que el reproche de todos los profetas? La respuesta intuitiva es que cuando el pueblo o persona se encuentra en aflicción, naturalmente ruega por la salvación divina y enmienda sus caminos.

 El gran Maestro jasídico, Rabí Tzadok Hakohen de Lublin ofreció una explicación más profunda. Los reproches de los profetas no fueron efectivos pues vinieron de afuera, es decir, el deseo de  cambiar no vino del pueblo mismo. En contra partida, en tiempos de Ajashverosh el pueblo despertó por sí mismo. Hasta los profetas más elevados, los oradores más talentosos, no pueden conseguir el mismo cambio en la persona, que ésta puede alcanzar por sí misma.

Cuando el deseo de cambiar viene de la propia persona, el cambio es mucho más profundo y verdadero. La explicación del Rabí Tzadok Hakohen de Lublin nos aclara porqué se suele comparar Purim con Yom Kipurim, a pesar de que dichas festividades sean aparentemente opuestas. Ambas nos invitan a reflexionar, ambas nos despiertan a mejorar. Que sea la voluntad de D´s que la alegría de Purim, despierte en nosotros un deseo sincero de mejorar y acercarnos a Hashem.

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