¿Cuándo resuelves verdaderamente el conflicto, te angustia?

 

Por: Becky Krinsky Braverman de Recetas para la vida ©

Una persona está dispuesta a resolver el problema que carga cuando: aprendió lo suficiente, sufrió demasiado o se cansó de lo mismo y ya no le importa perder nada con tal de terminar con eso. Lo que queda clarísimo es que hasta que la persona sienta que ha llegado a su límite y acepta que no hay nada más urgente que terminar con la situación molesta, no puede solucionar su conflicto. Después de todo, cargar un problema que en efecto se puede solucionar, es querer vivir en un pantano, obscuro, tenebroso y sobre todo, es quedar atorado en el pasado.

Dar fin a un problema que lleva tiempo fermentándose, requiere estar mentalmente preparado para mover heridas causadas anteriormente. Al mismo tiempo abra que estar dispuesto a soportar ofensas, disputas, y quizá hasta estar consciente de que se podrá recibir gritos, causados por el dolor y el sufrimiento que el paso del tiempo solo ha permitido formar resentimientos, males entendidos y sobretodo tanto malestar.

Lizet, sintió repentinamente la urgencia por darle fin al horrible conflicto que tenía con su prima Tita. Ella sabía que Tita, era una mujer agresiva, incoherente y sobretodo impulsiva que tenía una visión angular sobre las acciones que los otros tenían para ella y su familia, nunca se acordaba, ni tomaba responsabilidad de lo que ella creaba, decía o dejaba de hacer. Sin embargo ella ya no toleraba la situación tan incómoda que tenían.

Lizet trato en varias ocasiones de hablar con ella pero cada vez era más difícil e imposible, la distancia crecía y la situación cada vez era más insoportable, de ser mejores amigas y trabajar juntas, actualmente eran rivales, ajenas y tristemente habían terminado una buena relación familiar.

Esta ocasión ella estaba dispuesta a escuchar, gritos, insultos. Sabía que no podría ponerse al tú por tú. Se preparó para dejar a un lado las aclaraciones sin importancia y se concentro por defender lo que realmente era relevante. Finalmente se armo de valor, llamo a Tita para resolver su situación.

El día de la cita, Lizet guardo su compostura, dejó que esta mujer sacara su coraje, escucho reclamaciones, insultos y mucho dolor. Lizet escuchaba y argumentaba poco, su objetivo era claro, resolver esta situación. No estaba buscando revivir una amistad perdida, tampoco quería recuperar a su prima; simplemente sabía que tenía que resolver el conflicto que la carcomía y no la dejaba vivir en paz.

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Pasaron varias horas hasta que finalmente Tita, no tuvo nada más que decir y que reclamar, entonces acepto que ambas tenían una visión muy distinta de la vida, que la relación con el marido de Tita realmente era imposible y que sería mejor no tener nada que ver. Lentamente, Tita se suavizo, dejo salir sus buenos sentimientos, reconoció parte del daño y los errores causados, Lizet pudo aclarar sus puntos. Termino la plática, y Lizet recupero la paz que había perdido.

La receta: Para resolver conflictos
Ingredientes:

  • 2 pedacitos de respeto; tanto a sí mismo como a los demás
  • 1 pieza de humildad y compasión para la persona que causa el conflicto
  • 1 vaina de determinación; deseos y acciones para resolver el conflicto
  • 1 manojo de aceptación; de la situación, las limitaciones y la posibilidad real
  • 1/2 lata de control para no contestar palabras necias
  • 2 cucharadas de calma y tolerancia; Pensar que el otro sufre más.
  • 1 pizca de agradecimiento; por la oportunidad de aprender y crecer

Recomendación del chef: los conflictos surgen cuando hay sentimientos o intereses en ambas partes, reconocer la verdad, otorga perspectiva.

Modo de preparación:

  1. Para solucionar un conflicto hay que estar completamente decidido a terminar con él. Cuando la necesidad es mayor que el orgullo y el ego, la visión del conflicto se reduce a la búsqueda de la solución. Las explicaciones y las justificaciones salen sobrando.
  2. Es imposible tratar de cambiar a los demás. Aceptando que las personas y las circunstancias son lo que son, es más fácil, separar las expectativas y concentrarse únicamente en la solución.
  3. Cada situación tiene su tiempo, cada persona tiene su visión. El respeto es in ingrediente esencial para poder solucionar cualquier tipo de altercado, si a este se le añade un poco de ojo noble, perdón y la posibilidad de enfrentarse al miedo de sentirse rechazado posiblemente el resultado sea mejor de lo que se esperaba.

“Al solucionar un conflicto a pesar de los intereses propios, no solo te convierte en una mejor persona, sino que también te aligera la carga, el malestar y sobretodo de da libertad para vivir.”

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