¿Discutirías con un marciano que ni siquiera entiende tu idioma?

Por: Becky Krinsky de Recetas para la vida©

Evitando las palabras huecas.
Bien dice la Torah que no se debe de decir palabras que no se puedan entender.
Es importante saber que se dice, como se expresa y cuando se expone. Existe una división muy pequeña entre hablar palabras de bien y lastimar por hablar. Para que un mensaje sea entendido, la persona que escucha debe de estar preparada para entender lo que escucha. Saber que se dice no solo alude al respeto a tu prójimo, también es uno de los caminos de los justos, es ser misericordioso, señal que desciende de nuestro patriarca Abraham.

¿Que será más lógico?:
¿Tratar de hacer entender a una persona que no comprende lo que se le está diciendo?
¿Sufrir porque sabiendo de antemano que lo que se dice o espera inútil?
¿Porque no hay quien escuche, ya que las palabras resultan resonancias o reclamaciones sin resultado?
¿O será más fácil buscar una manera para poderse comunicar?

No cabe duda que las relaciones personales son un reto. Poder comunicarse adecuadamente es realmente una necesidad, de nada sirve hablar, pelear, sufrir o esperar que las personas entiendan una opinión si no existe una plataforma segura que propicie entendimiento. Hay que aprender hablar en el tono claro, efectivo y con las palabras adecuadas para asegurarse que el mensaje sea recibido adecuadamente.

Hablar por hablar solo llena de palabras huecas, de reclamos y de relaciones rotas. Para verdaderamente poder comunicarse, hay que entender claramente a la persona con la que se relaciona. Hay que hacer un esfuerzo por lograr que el mensaje sea recibido, asegurar que no hay malas interpretaciones y que lo que se escucha es lo que se está diciendo. Es decir: si voy hablar con un marciano, primero aprendo su lenguaje y después, le pido lo que necesito. ¿verdad?

Qué difícil es la relación de Nancy con su hija. Ellas pelean todo el día, discuten y raras veces pueden acordar. Nancy quisiera con todo su corazón que su hija fuera la madre que ella fue. Le gustaría que limpie y ordene su casa, que atienda a sus hijos, sea responsable en su trabajo y sobre todo que deje de salir hasta altas horas de la noche con sus amigos.

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Yolanda su hija no ve las buenas intenciones de su madre. Ella por el contrario solo escucha reproches, criticas y malos tratos. En ningún momento esta joven siente que su mamá está preocupada por ella, tampoco entiende que sus comentarios son simplemente muestras de cariño legitimo de madre hacia ella.

Guillermo y Clara se quieren mucho sin embargo su matrimonio sufre y está al borde de disolverse. Cuando se tocan temas delicados o incómodos, sobre todo cuando se habla de dinero y de apoyo, Guillermo parpadea, sintiéndose acosado y criticado. Él cree que ante su mujer él no vale, él calla. No sale de si para explicar lo que siente o lo que hace.

No importa el tono, las palabras, la forma, el lugar, el mensaje que Guillermo escucha es siempre el mismo: “no vales, no haces, no tienes” a pesar de que eso no es lo que Clara le dice. Él no puede escuchar la preocupación o la angustia que su mujer siente. Todo se queda el reclamo y el malestar. No puede ver el dolor ni entiende la angustia que su carácter ocasiona.

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Hablándole al corazón. Comunicación efectiva

La receta

Ingredientes:

Empatía, el esfuerzo para comprender los otros, y reconocer sus necesidades.

  • 1 taza de sensibilidad para comprender lo que no se dice
  • 1 taza de respeto y cariño; reconocer el valor de los otros y apreciarlos por lo que son
  • 2 cucharadas de compasión y entendimiento a la esencia de la persona
  • 1 manojo de palabras claras, objetivas y nobles
  • 2 rebanadas de creatividad y variedad, tratar todas las formas posibles para comunicarse
  • 1 pizca de prudencia; el tiempo y el lugar son  tan importantes como el mensaje que se da.

Precaución: Para comunicarse efectivamente hay que remover el ego antes de hablar

Modo de preparación:

Repetir más de lo mismo solo diluye y deteriora el mensaje.

1. Una misma palabra puede tener significados distintos, dependiendo de quien la escucha, quien la dice y en qué contexto se encuentra. Cada persona tiene un lenguaje interno que traduce las palabras en sentimientos esto, depende de la situación que se está viviendo, así como de sus historias etc. No hay nada más sano que aclarar el mensaje y la intención que se da para evitar confusiones.

2. Limpiar, aclarar y asegurarse de que todas las partes capten el mismo mensaje, incrementa y fortalece la relación personal. Cuándo se abren los canales de comunicación se incrementan las posibilidades de tener una relación exitosa y una comunicación efectiva.

3. Hay que respetar los tiempos personales. La persona tiene que estar preparada y dispuesta a escuchar para que se reciba el mensaje adecuadamente de lo contrario solo se lastima y no se llega a nada.

“Un buen comunicador puede  ajustar su visión personal, bajar las expectativas y entender legítimamente a las otras personas.
Sus mensajes son recibidos con gusto y sus relaciones no tienen conflicto.”

*Prohibida su reproducción total o parcial sin el permiso escrito del editor y sin citar la fuente.
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