Una palabra que puede cambiar su vida

FreeImages.com picture by Bill Davenport
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Cierta vez, trabajé con una pareja que tenía serios problemas de Shalom Bait (harmonía en el hogar). Ellos, o más bien, él estaba listo para divorciarse. ¿El motivo? El sentía que no recibía nada de su esposa, absolutamente nada. Ella también sentía el distanciamiento que había entre ellos, pero lo quería de todas formas, incondicionalmente.

Cuando me percaté de esta situación, la esperanza de reconstruir un hogar judío volvió a llenarme, esperanza que B”H, después de mucho esfuerzo por parte de la pareja, se concretó.

El problema era grave, profundo, pero muy sencillo.

Si alguien te dice que no recibe absolutamente nada de una relación, en otras palabras lo que te está diciendo es: “no recibo más de lo que merezco” o “el/ella no me da más de lo que me debe como esposo/a”.

El problema de ellos, y de muchas otras parejas, se podía solucionar enseñándoles una solo palabra: “Gracias”.

Agradecer sinceramente por algo solo es posible cuando valoro el bien recibido, o más importante todavía, cuando reconozco la buena intensión del que dio. Este reconocimiento genera una conexión positiva, un cariño si quieren llamarlo así. Pero si uno piensa que el que le dio, lo hizo por obligación y no se siente agradecido, jamás podrá sentir este acercamiento. Es más, el que cree que se lo merece todo, nunca está satisfecho con lo que tiene, es un verdadero infeliz.

Agradecer no es solo una cuestión de buenos modales. Si quiere ser feliz en sus relaciones, debe tener la humildad suficiente para reconocer que los demás no le deben nada, aún cuando se comprometieron bajo la jupá a ser fieles conjugues. Menos le deben sus amigos, su jefe, sus empleados, o cualquier otra persona. Aprende a valorar y por ende agradecer, hasta el más mínimo favor, la más ínfima acción, así todo lo que reciba siempre le llenará de alegría.

Recuerda: su felicidad se multiplicará cuando aprendas a decir “gracias”, de todo corazón. Recomiendo a cada pareja que, sino diariamente, por lo menos semanalmente, se agradezcan mutuamente por algo concreto. Es difícil describir en palabras el impacto de esta simple acción.

El arte judío del agradecimiento

El agradecimiento es uno de los pilares de la personalidad judía. No es por casualidad, que la primera palabra que un judío debe decir cada mañana es “mode ani” – “yo agradezco”. Empezar el día reconociendo las dádivas que recibimos nos llena de alegría y motivación.

Una frase, una secuencia de palabras, que si las decimos con un poco de concentración y introspección, puede cambiar nuestro día.

Cuando estamos realmente agradecidos, lo estamos por algo en especial y no por algo abstracto. Así que al agradecer debemos hacerlo por la acción concreta que nos favoreció. Decir “Gracias por todo” es lo mismo que decir “Gracias por nada”. Por este motivo, los sabios instauraron una bendición específica antes de consumir cualquier alimento o antes de oler alguna fragancia.

A continuación, presentamos algunas reglas para aquél que quiera lograr la excelencia en el arte del agradecimiento. Estas normas fueron extraídas del libro Jovot Halevavot (Obligaciones del corazón) y aún que obvias, no siempre son fáciles de ejecutar.

  • Debemos agradecer según el bien que nos hicieron, independiente de quien nos hizo bien.
  • Si la persona tuvo verdadera intención de hacernos bien pero al final no lo pudo hacer por motivos ajenos a su control, igual tenemos que agradecer su buena voluntad.
  • Aunque la persona que nos hizo el bien, lo hizo también por interés propio, como por ejemplo, para tener mejor posición social, por kavod, o por cualquier otro beneficio a si mismo, igual debemos agradecerle.
  • Inclusive si la persona nos ayudo con recursos que no son suyos, mientras lo hizo honestamente, debemos agradecerle.
  • Mientras más grande sea la diferencia de nivel entre el que da y el que recibe, mayor es la obligación de agradecer.
  • Agradecer no es suficiente, en toda ocasión que haya obligación de agradecer, existe también la obligación de retribuir, según nuestra capacidad.
  • Por supuesto que debemos agradecer a D´s por la vida que tenemos, con todo lo que conlleva.

7 Comments on Una palabra que puede cambiar su vida

  1. creo que esta muy bien y me has dado un leccion de vida, la verdad nunca lo habia visto asi

  2. “Ashré yoshbé beiteja, od yaleluja, selá.” Quien sabe agradecer está en la Presencia de Ha Kadosh Baruj Hu.

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