
La Visión Historica de Parashat Reéh
Por: Dr. Yitzhak Calafi
La pobreza no es algo nuevo en la historia de la humanidad. Vivir en una condición de premura material fue la situación normal de la mayor parte del género humano hasta que los progresos tecnológicos de la era moderna hicieron posible, para las amplias mayorías, tener acceso a niveles de consumo, salud, educación y bienestar en general impensables en épocas anteriores.
El pensamiento occidental dominante se cimentará sobre la articulación de una filosofía práctica y el análisis histórico iniciado por la investigación empírica emprendida por Aristóteles, al que seguirá una larga serie de filósofos. El pensamiento aristotélico sobre la pobreza se muestra tanto en su Política como en su Athenaion Politeia, y que a su vez entronca directamente con la teoría de la phrónesis tal como se halla expuesta en la Ética Nicomaquea.
Aristóteles analizará las revueltas y luchas intestinas en la sociedad helena y afirmará que el origen de las revoluciones intestinas dentro de la aún naciente sociedad ateniense era debido al ejercicio de una oligarquía extrema, dueña del poder político y de la tierra, de donde derivará, a su vez, un sistema económico y social que desembocará en la implantación de la esclavitud por deuda, sistema que se proyecta durante más de siglo y medio hasta los tiempos en que emerge la figura de Solón.
Por lo que sigue en el análisis de Aristóteles, se puede resumir diciendo que el problema central es el abuso por parte de los ricos. A la luz de este problema el filósofo heleno sacará varias lecciones, que desarrollará en su Política, donde consignó importantes reflexiones en particular al tema de la propiedad y su rol, tanto en la estabilidad como en la inestabilidad de los regímenes políticos.
El tema de la propiedad de los medios de producción no ha sido un problema menor para la política y los políticos de todos los tiempos. Aristóteles concluirá que la pobreza engendra la guerra civil (stásin) y la maldad (kakoyrgían), pero también criticará la falta de cuidado en el control de la natalidad de los pobres, y afirmará que la causa de la revolución tiene su origen en la opresión ejercida contra el pueblo, por la desviación de la justicia dentro del régimen aristocrático y también por el mayor abuso de las clases superiores, puesto que la propiedad está en manos de unos pocos y pueden hacer lo que se les antoja.
En las democracias, la causa estaría en la insolencia, descaro, y desvergüenza (corrupción) de los demagogos (políticos y elites del país). Analizará las diversas propuestas para enfrentar la distribución de la propiedad, como la de Faleas de Calcedonia que pedía que la igualdad de las posesiones de los ciudadano. Aristóteles consideraba preciso igualar las ambiciones por la propiedad, a través de una educación suficiente por medio de las leyes, inculcando que la vida feliz es la vida del justo medio, y por ende una sociedad con más clase media será más feliz.
Aristóteles concluirá su fundamentación diciendo: “Que el régimen intermedio es el mejor, es evidente, puesto que es el único libre de sediciones. En efecto, donde la clase media es numerosa es donde menos sediciones y disensiones civiles se producen, y las grandes ciudades están más libres de sediciones por la misma razón, porque la clase media es numerosa. …. Las democracias son también más firmes y duraderas que las oligarquías por las clases medias”. [1]
Durante siglos y siglos en la Europa católica, el voto de pobreza era considerado por la Iglesia un ideal religioso: “La pobreza manifiesta que Dios es la única riqueza verdadera del hombre. Vivida según el ejemplo de Cristo que ‘siendo rico, se hizo pobre’, (2 Corintios 8,9)”. Juan Pablo II Vita Consecrata # 21 [2]
Será con la Reforma Protestante que la pobreza dejará de ser creída como un ideal. Hoy en día la Iglesia Católica continúa afirmando que “el amor a la pobreza es un ideal de la vida cristiana con valor en sí mismo”, aunque contradictoriamente emplea todo su poder político para mantener su riqueza. [3]
El ideal de pobreza ha implicado a lo largo de la historia europea que los pobres tengan que resignarse, bajo las armas santificadas por la Iglesia o por la asunción de dicha creencia religiosa, con ser pobres, y que las “almas caritativas” de los edomitas les permitiesen disfrutar de algunas migajas, como la “sopa boba”, desalentando el anhelo de una justicia social que erradicase la pobreza y permitiese a los pobres abandonar este estatus. [4] El modelo de sociedad ideal aristotélica es el de no pocos pensadores actuales, pero ha fallado en resolver el problema de la pobreza.
Los filósofos griegos dedicaron sus mentes y cerebros a elaborar conceptos abstractos sobre la divinidad, la virtud y la justicia. Las religiones de Oriente condujeron a sus fundadores y seguidores a la meditación aislándose del mundo. Pero para los profetas de Israel el mensaje del Eterno dirigió su atención a la vida diaria, al mercado, a la familia, al estado, como dice Bernardo Kliksberg en “El judaísmo reclama el compromiso con el otro y la acción.” [5]
¿Qué dice la Torá sobre la pobreza?
1. Bien que no debe de haber en medio de ti menesteroso alguno (porque Ado-nai te bendecirá abundantemente en la tierra que el Eterno tu D-s, te da en herencia para que la poseas). Devarim 15:4
2. Porque no dejará de haber menesteroso en la tierra, por lo mismo Yo te mando diciendo: Ampliamente has de abrir tu mano a tu hermano, es decir a tu pobre y tu menesteroso en tu tierra. Devarim 15:11
Una lectura superficial del texto nos podría llevar a pensar que existe una contradicción entre los dos pesukim, pero el primero nos indica una exigencia impuesta al hombre, como afirma Leibowicz: “Nosotros debemos evitar crear una realidad en la que habrá indigentes entre nosotros”
Rashi explica: “Mas cuando vosotros ejecutéis la voluntad de D-s, habrá mendigos donde los otros y no donde ti, y cuando no ejecutéis la voluntad de D-s, habrá mendigos donde ti; más miserable que un pobre es aquel que deja pasar las cosas con indolencia.”
¿Cómo evitar que haya gente pobre entre nosotros?
Para el judaísmo la pobreza no es inevitable. Es la misma Torá que explica el cómo: Siempre y cuando escuches la voz del Eterno tu D-s y cumplas escrupulosamente Sus mandatos que Yo te doy en este día. Devarim 15:5
Maimonides comenta del siguiente modo el significado de: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” [6]
Es el precepto con el cual se nos ordenó amarnos mutuamente tal cual nos amamos a nosotros mismos; que mi amor y compasión por un miembro de mi grey sea como mi amor y compasión propios, hacia su dinero, su cuerpo, todo lo que posee y todo lo que desea. Todo lo que yo quiera para mí, he de querer para él idénticamente; y todo lo que no quiera para mí ni para mis amigos, lo mismo no desearé para él. [7]
Leibowicz: añadirá que “Nosotros debemos evitar crear una realidad en la que habrá indigentes entre nosotros”. [8]
“No deben haber pobres”, no es un oráculo o promesa divina, es un deber, una obligación, una exigencia moral que concierne a todo judío. La Torá nos enseña que la tzedaká es hacer justicia. A diferencia del cristianismo en que la ayuda al pobre se considera caridad, solidaridad con el que sufre, un acto de bondad, la tzedaká en el judaísmo es un concepto es mucho más profundo y exigente, es una obligación ética.
Vayikrá 25:35: “Cuando se empobreciere tu hermano y vacilare su mano junto a ti habrás de sostenerle, aunque fuere extranjero o residente, para que pueda vivir junto a ti”.
Respecto de la frase “vacilare su mano” una explicación rabínica enseña que no se debe dejar al individuo caer en pobreza extrema: este mandato puede explicarse con la analogía de una carga pesada sobre un burro; mientras el burro esté de pie, una persona podrá tomarlo y guiarlo [y mantenerlo erguido], pero una vez que cae, ni cinco hombres podrán volver a levantarlo.
“El propósito de las leyes de la Torá es promover la bondad, la solidaridad y la paz en el mundo” declaró Rambam, y en su obra Mishné Torá, (Repetición de la Ley) Leyes de donativos, XX, 8-14, establece ocho niveles de tzdaká, en orden decreciente [9]:
1. Darle trabajo a una persona (o otorgarle un préstamo para que inicie un negocio), de forma tal que no dependa la tzdaká en el futuro. Quién da este tipo de tzdaká ayuda a su prójimo no solo en lo inmediato sino a largo plazo. Hay cuatro subniveles:
1.1. Darle trabajo a un necesitado, o ayudarlo a conseguir uno.
1.2. Establecer una sociedad con el necesitado (es inferior al anterior ya que pone al receptor en una condición de inferioridad, ya que lo haría sentir que no aportó lo suficiente).
1.3. Otorgar un préstamo –sin interés-.
1.4. Otorgar un regalo.
2. Dar anónimamente sin conocer la identidad del receptor.
3. Dar anónimamente conociendo la identidad del receptor.
4. Dar públicamente a un receptor anónimo.
5. Dar antes de que se le pida.
6. Dar por debajo de las posibilidades de uno después de que se le pida.
7. Dar voluntariamente, pero menos por debajo de las posibilidades de uno.
8 .Dar con resentimiento.
En uno de los países más pobres del planeta, Bangla Desh, sufrió en 1974 una gran hambruna, el Dr. Muhammad Yunus descubrió que cada pequeño préstamo podía producir un cambio sustancial en las posibilidades de gentes sin otros recursos para sobrevivir. El primer préstamo que dio fueron 27 dólares de su propio bolsillo para sacar de una situación desesperante a un grupo de 42 aldeanos que eran victimas de la explotación por parte de usureros.
El primer caso que impulsó a Yunus a prestar dinero a los pobres fue el de una mujer que hacía muebles de bambú, que por no disponer de un dólar y medio para comprar el bambú era victima de los explotadores. A través de esta actividad, la mujer podía sustentarse a sí misma y a su familia. Sin embargo, los bancos tradicionales no estaban interesados en hacer este tipo de préstamos, porque consideraban que había un alto riesgo de no conseguir la devolución del dinero prestado.
En 1976, Yunus fundó el Banco Grameen para hacer préstamos a los más necesitados en Bangladesh. Desde entonces, el Banco Grameen ha distribuido más de tres mil millones de dólares en préstamos a 2,4 millones de prestatarios. Para asegurarse la devolución de los préstamos, el banco usa un sistema de “grupos de solidaridad”; pequeños grupos informales que solicitan préstamos en conjunto y cuyos miembros actúan para garantizar la devolución del préstamo y se apoyan los unos a los otros en el esfuerzo de mejorar económicamente.
Según el proyecto ha ido creciendo, el Banco Grameen ha desarrollado otros sistemas alternativos de crédito para servir a los necesitados. Además de los microcréditos, ofrece préstamos para la vivienda, así como financiación para proyectos de riego, textiles, pesca y otras actividades.
El éxito del modelo Grameen ha inspirado esfuerzos similares en otros países en vías de desarrollo e incluso en países industrializados como los Estados Unidos. Muchos, aunque no todos los proyectos de microcréditos, emulan el énfasis de Dr. Muhammad Yunus en que las prestatarias sean mujeres. Casi el 95 por ciento de los préstamos del Banco Grameen se han otorgado a mujeres, que sufren de forma más pronunciada la pobreza y que, en buena medida, es más probable que reviertan sus ganancias para servir las necesidades de toda la familia.
El Banco Mundial estima que existen unas 7.000 instituciones microfinancieras, sirviendo a unos 16 millones de pobres en países en desarrollo. En noviembre de 2002, más de 2000 delegados de 100 países se congregaron en la Cumbre del Microcrédito en Nueva York, donde se marcaron el objetivo de llegar en el 2005 a 100 millones de prestatarios de las familias más pobres del mundo, con créditos para el autoempleo y otros servicios financieros y de negocios.
Este objetivo ha obtenido el apoyo de instituciones financieras de gran envergadura y de importantes líderes internacionales. El Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas proclamó el 2005 como el Año Internacional del Microcrédito. En el año 2006 se le concedió el premio Nobel de la Paz a Muhammad Yunus por la creación de estos microcréditos. [10]
Las Naciones del Mundo han conocido recientemente los microcréditos y han valorado su potente efectividad para combatir la extrema pobreza, pero nuestro sabio, médico y filósofo judío Maimonides había catalogado el microcrédito como el primer nivel de tzedaká, en su Mishné Torá, obra compilada entre los años 1170 y 1180 de la EC, ocho siglos antes que los sabios del mundo reconocieran el microcrédito como la mejor forma para salir de la pobreza a tantos menesterosos.
Todo judío está obligado a hacer tzedaká: “Hasta los pobres que viven de caridad tienen que hacer beneficencia” [Talmud Babilónico Guitin 7b]
PS
El autor de este artículo aconseja a todos sus lectores que lean “El judaísmo reclama el compromiso con el otro y la acción.” Bernardo Kliksberg.
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NOTAS
[1] http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-84712009000100001&script=sci_arttext
[2] http://www.corazones.org/espiritualidad/vida_consagrada/voto_pobreza_libertad.htm
Pobreza, teoría e historia, Verónica Villarespe, México, Juan Pablos-IIEC,
http://www.ejournal.unam.mx/pde/pde133/PDE13313.pdf
Las líneas de pobreza en teoría y en la práctica. Martin Ravallion. BANCO MUNDIAL
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Joan Tardà denuncia que la Iglesia católica va a continuar recibiendo unos 10.000 millones de euros al año
http://www.publico.es/espana/415266/los-privilegios-de-la-iglesia-se-salvan-de-los-recortes
[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Sopa_boba
[5] http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=6943&mes=2&ano=2010
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=6944&mes=2&ano=2010
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=6945&mes=2&ano=2010
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=6946&mes=2&ano=2010
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=6947&mes=2&ano=2010
[6] Vayikrá 19:18,
[7]Maimónides, Libro de los Preceptos
[8] Yeshayahu Leibowicz, “Sin garantías. Comentarios bíblicos por Kol Israel”, en B. Kliksberg (comp.), La propuesta del judaísmo, UIC, AIV. Pensamiento Judío Contemporáneo, Venezuela, 1998.
[9] http://www.leatidla.org/recursos/sabiduria-judia-la-tzedaka/
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